17 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.
El descabezamiento casi total de las organizaciones políticas del entorno de ETA ha dejado solo una estructura social intacta en el campo de la izquierda radical: el sindicato LAB.
Se trata de una organización «de izquierdas y aberzale », nacida en el otoño de 1974, que a lo largo de la década de los ochenta estuvo integrada en la coordinadora KAS, considerada por los tribunales como la dirección del frente político y social de ETA.
La central, que logró en el 2002 el 15% de los delegados en las elecciones sindicales vascas, cuenta con 32.000 afiliados -muchos de ellos ajenos a las siglas de Batasuna- y tiene como secretario general a Rafael Díez Usabiaga, una persona muy respetada en el mundo independentista vasco.