Riesgo de abstención histórica

Manuel Campo Vidal

ESPAÑA

Agotado el filón movilizador de De Juana Chaos , el departamento de I+D del Partido Popular descubrió la nueva palabra mágica para proseguir con el márketing agitador: Navarra. Según los dirigentes populares, Navarra sería la moneda de cambio a entregar por Zapatero a los etarras para alcanzar algún acuerdo. No ha bastado el compromiso firme expresado el viernes por la vicepresidenta De la Vega afirmando que Navarra no es negociable para el Gobierno, ni tampoco las garantías, por escrito incluso, del candidato socialista al Gobierno de Navarra, Fernando Puras , en el mismo sentido. Ni los recordatorios de que la mayoría constitucional en Navarra es sólida y por tanto, si vale «lo que digan los navarros», el riesgo no existe. La manifestación del PP -la octava ya, aunque las primeras las firmaran sus franquicias- prometía y allí se fue la directiva con Rajoy al frente. El enfrentamiento entre los dos grandes partidos y el alineamiento de algunos periódicos y emisoras en uno y otro bando está llevando al hartazgo a la ciudadanía. Esta semana en un avión, cuando una azafata ofrecía en voz alta dos periódicos nacionales, soltó un pasajero: «¡A mí déme los dos, a ver si saco el promedio y me acerco a la verdad!». La ocurrencia, celebrada por el pasaje, es para reír por no llorar. Esta situación, que en opinión del sociólogo Jordi Borja «se acerca al qualunquismo , al todos son iguales, etc. y puede generar una abstención sin precedentes», puede llevarnos a una situación grave. No se olvide que, además de la baja participación, el número de votos en blanco en las últimas elecciones catalanas superó el 5%. Es decir: si el espíritu del voto en blanco lo representara un nombre propio, hoy sería diputado en el Parlamento catalán. Después queda el drama de los «rehenes». Así define Xoan Vázquez Mao , del Eixo Atlántico, a los que históricamente han votado a un partido y tienen dificultades para repetir porque discrepan de su actuación. Los «rehenes» del PP y del PSOE se cuentan por miles y sufren la crispación artificial o la torpeza, depende, exhibida por sus dirigentes. Esos grupos podrían sumarse a los que ya no votan, generando una abstención que desfiguraría los resultados con un beneficiario claro: el PP, porque su base electoral vota disciplinadamente, con la duda de los «rehenes», y porque su gente se mantiene activa con manifestaciones frecuentes. Aun así, algunos destacados socialistas auguran que todo esto no conduce más que a la derrota de Rajoy. Rafael Escuredo, ex presidente de la Junta de Andalucía, cree que «la política del PP, fomentando la crispación, movilizará a la izquierda para renovar la presidencia de Zapatero». Está por ver. Para eso falta un año. Antes, en setenta días, elecciones municipales en toda España y en trece comunidades. La previsión por ahora es que todo pueda quedar más o menos igual salvo algunas incógnitas como Navarra, Canarias, Baleares y algunas capitales, Vigo entre ellas. En realidad, la manifestación de ayer en Pamplona no se debía al riesgo de que los aberzales se queden con el histórico reino, sino por lo ajustado que tiene Miguel Sanz el resultado, según las encuestas. Lo más importante no es el número de asistentes, sino el aislamiento de Miguel Sanz que consagra el empeño del PP. Por eso, el candidato socialista Puras le advertía: «Apártese usted de la cofradía de la crispación si quiere llegar a acuerdos». Sanz, por cierto, actual presidente de Navarra y de UPN, tuvo el valor de manifestarse contra la guerra de Irak siendo socio del PP. Esquivó entonces con habilidad el aislamiento. En Canarias puede pasar cualquier cosa. Lo más probable es que gane el PSOE con el ex ministro López Aguilar al frente y que gobierne Paulino Rivero de Coalición Canaria en minoría, o incluso en coalición con el PP. Paulino y López Aguilar son como agua y aceite y no se vislumbra posibilidad de acuerdo entre ellos. El pastel a repartir es mucho allí porque incluye los cabildos, auténticos gobiernos de cada isla. José Manuel Soria , del PP, es candidato doble al Gobierno de Canarias y al Cabildo de Gran Canaria y se conformaría con facilitar lo primero a Paulino para afianzarse en lo segundo y actuar de virrey en su isla. Además, el fraccionamiento es máximo. Sólo en Gran Canaria hay tres candidaturas nacionalistas y reaparecen en escena varios ex presidentes como Román Rodríguez o Lorenzo Olarte , con nuevas formaciones. Hasta el histórico Jerónimo Saavedra , ex presidente socialista, concurre al Ayuntamiento de Las Palmas enfrentándose al veterano José Carlos Mauricio de Coalición Canaria. Ciertamente, en el archipiélago vuelve el bolero, nunca mejor dicho, aunque López Aguilar hiciera sus pinitos como guitarrista de un grupo de rock. En Barcelona está más claro, una vez sustituido Joan Clos por Jordi Hereu . En Madrid lo previsible es que Ruiz Gallardón renueve y Esperanza Aguirre también, sin necesidad de repetir las elecciones esta vez. Esperanza, la Presidenta , es el título de su libro pero también un gran proyecto. Para que sea posible debe ganar ella en mayo y perder Mariano Rajoy en marzo del 2008. Si entonces Rodrigo Rato quiere volver, dejando el Fondo Monetario Internacional, podría encontrar ocupado el liderazgo del PP. No sólo el que va a Sevilla, pierde su silla.