El PSE aprovechó ayer un acto de desagravio a sus dirigentes Patxi López y Rodolfo Ares, imputados por reunirse con Batasuna, para tender la mano al PP y lanzar una advertencia a la izquierda aberzale. El secretario general del PSE en Guipúzcoa, Miguel Buen, recordó que «la gasolina» utilizada en actos de violencia callejera «puede incendiar muchas cosas, puede incendiar personas, casas, viviendas, coches, sedes del PSE... pero también ramas de olivo (en referencia al discurso de Arnaldo Otegi en Anoeta) y puede quemar muchas esperanzas». Alrededor de mil afiliados y cargos internos y públicos del PSE participaron ayer al mediodía en el palacio Euskalduna de Bilbao en el acto de apoyo a su secretario general y al responsable de Organización, citados a declarar ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco por un presunto delito de desobediencia al Supremo por reunirse el pasado mes de julio con la ilegalizada Batasuna. El portavoz del PSE en el Parlamento vasco y líder del partido en Vizcaya, José Antonio Pastor, criticó la postura «indecente» del PP, que fue quien denunció judicialmente a López y a Ares por reunirse con Batasuna. Esta descalificación no impidió, sin embargo, que Pastor hiciera un último intento por recuperar la unidad perdida en la lucha antiterrorista. «Quiero tender mi mano al PP para que venga con nosotros a conseguir la paz porque somos más generosos que ellos, porque tenemos más claros los objetivos y aquí esta mi mano, y aquí están las vuestras, que las vean, a ver si tienen coraje para decirnos que no a los socialistas vascos para luchar con nosotros por la democracia, por la paz, con todos los demócratas», clamó el portavoz socialista con los brazos extendidos y entre los aplausos de sus compañeros. Pastor instó al PP a que «no nos escupan la mano, que la estrechen, que la abracen porque todos nos jugamos mucho».