El presidente dice que no está enfadado, pero crece la indignación en la FSM
12 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.El rocambolesco proceso de selección del candidato socialista a la alcaldía de Madrid ha terminado por causar graves problemas internos en el PSOE. Zapatero es consciente de la pésima imagen que ha dado el partido con la espantada de Bono y por ello decidió asumir ayer parte de las culpas. El presidente minimizó lo ocurrido, aunque admitió que «Bono, generó una expectativa irreal y el primero que lo sabía era yo». Aunque aseguró que no estaba «enfadado» con Bono señaló que el ex ministro no estuvo acertado cuando dijo que «a nadie le amargan los dulces» respecto a la posible oferta de la candidatura. «Ya he desistido de intentarlo», dijo Zapatero. Aunque de cara al exterior Bono sale indemne de lo ocurrido, crece en el PSOE la opinión de quienes quieren dar por acabada la carrera del castellano manchego en el partido. Zapatero no contribuyó ayer a acallar esas críticas. «Dejemos estar a Bono», contestó cuando se le preguntó si el ex titular de Defensa podría encabezar la lista al Congreso por Albacete. Indignación Mientras tanto, en la Federación Socialista Madrileña cunde el desánimo. Son conscientes de que no sólo han perdido un candidato sino que han causado un grave daño a quien finalmente acabe siendo el aspirante. Sea quien sea, pasará por ser un segundo plato. El presidente trató de subir los ánimos ayer asegurando que el PSOE hará una «apuesta seria» y «ganadora» en Madrid y que maneja varias posibilidades, sin descartar que el candidato esté sentado en este momento en el Consejo de Ministros. En todo caso, tras lo ocurrido, precisó que «tiene que querer estar, tiene que estar convencido y creérselo». La indignación contra Bono en la Federación Socialista Madrileña no se debe sólo a su negativa sino a la forma en la que comunicó su renuncia y a las falsas expectativas creadas. La actitud de Bono diciendo que no le amargaba el «dulce» y declarándose subordinado a Zapatero hizo que muchos dirigentes, incluidos algunos con los que no tiene buena relación, se deshicieran en elogios a Bono. Muchos de ellos mantienen ahora la calma de cara al exterior pero dan por rota su relación con el ex ministro. El hecho de que el no definitivo se filtrara a un periódico antes de que lo conociera el propio Zapatero ha causado también cierto malestar. Las quinielas han vuelto al PSOE pero el problema es que las máximas figuras se han descartado ya, como es el caso de la vicepresidenta De la Vega o Felipe González. Se habla de Josep Borrell, pero muchos temen que el catalán acabe generando un nuevo caso Bono.