«Escribo para aislarme y, a la vez, proyectar mi aislamiento»

Natalia Bore LA VOZ | MADRID

ESPAÑA

JUAN LÁZARO

Entrevista | Vicente Araguas Este ferrolano, afincado en Madrid desde hace tres décadas, se define como marcado por las letras en sus múltiples variantes: desde la poesía a la traducción o la narrativa

17 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

El domingo, en la casa natal de Rosalía de Castro, en Padrón, Vicente Araguas recibirá el Pedrón de Honra en su edición 2006, como reconocimiento a su labor en favor de la cultura gallega. Este «ferrolán de Neda», como a él le gusta definirse, indisolublemente unido a la literatura en sus múltiples formas, «profesa» como gallego pese a llevar tres décadas residiendo en Madrid. Poeta, escritor, crítico, traductor, cantautor y lector voraz, Araguas dice querer compartir con «todos los gallegos que están fuera, en la emigración», el premio que recibirá, al tiempo que se explica a sí mismo a través de la elección de un idioma, el gallego, para escribir. Algo que para Vicente Araguas es sinónimo de vivir. -¿Cómo se presentaría a sí mismo? -Diría que Vicente Araguas es un señor de Neda, en A Coruña. Mejor, diría que es un ferrolano de Neda, de casi 56 años, que se dedica a escribir y a vivir o a vivir y a escribir, si es que ambas cosas no son lo mismo. -Usted estudió en Santiago. ¿Cómo llegó a Madrid? -Estudié Filología Inglesa en la Universidasd de Santiago de Compostela y luego fui profesor de español en Glasgow, donde viví dos años. De Escocia regresé a Santiago, pero fue un año túnel, e inmediatamente me marché a Madrid. ¿Que qué se me perdió en Madrid? Pues se me perdieron cuestiones estrictamente sentimentales, personales. -¿Y cuánto tiempo hace de eso? -Treinta años. Llegué a Madrid en septiembre de 1974, y desde entonces es mi residencia. -Hábleme de su actividad profesional, porque usted toca todos los palos de las letras... -Sí. Escribir es lo que realmente me gusta, pero lo compagino con la docencia. Escribir en prensa puede darte para merendar, pero no para comer, de ahí la enseñanza, pero lo que gusta es la literatura, escribir. -¿Y cómo comenzó? -Fue en la revista literaria Leer, que fundó Alfonso Sobrado Palomares en el año 85, junto a Heriberto Quesada. A Sobrado Palomares, que actualmente es el director de la Casa de Galicia en Madrid, se lo debo todo, él me abrió las puertas. -¿Pero de dónde arranca su pasión por las letras? ¿Cuándo decidió que lo que quería era escribir? -Comencé a escribir de niño, por la misma razón por la que comencé a leer, porque el mundo que tenía al alcance de la mano no acababa de convencerme. Con la escritura me aislo y, a la vez, proyecto ese aislamiento. De escribir me entusiasma que es un vicio solitario que practicas cuando te apetece. En cualquier caso, creo que detrás de un escritor tiene que haber siempre un lector compulsivo, igual que detrás de un cantante tiene que haber un melómano. Hay que leer mucho y aprender mucho, sólo cuando has hecho eso puedes comenzar a escribir.