Andalucía quiere ser Cataluña

Manuel Campo Vidal

ESPAÑA

Crónica política

22 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Acaba una semana de transición hacia cosas ruidosas como el debate sobre el estado de la nación o acontecimientos que se mascan en torno a ETA, por ejemplo. Pero en pocos días han pasado cosas muy relevantes: opa de Gas Natural frenada en el Supremo, nuevo Gobierno catalán con sorpresita, estatuto andaluz con pronunciamiento nacionalista, manifestación de guardias civiles, incidente en Navarra que genera advertencia seria de Rubalcaba ... Como los roscones de Reyes, el nuevo Gobierno de Maragall traía sorpresa: se sustituía a un republicano que acusó a Zapatero de demagogo a cuenta del Estatuto por otro que arremetió frontalmente contra el PSOE: «Este estatuto es una tomadura de pelo», dijo el flamante consejero Xavier Vendrell , investigado por presunto recaudador de Esquerra entre los funcionarios. En la Moncloa, con frialdad, han deseado buena suerte al nuevo Gobierno catalán y Zapatero no ha querido ni pronunciarse. Se diría que las decisiones están tomadas: la primera es que Maragall aguantará lo que sea por llegar hasta el referéndum del Estatuto y pasar a la historia. Claro que, si puede, después continuará. Pero, de momento, tragará con lo que sea por alcanzar la meta. Cuando sugirió en el Parlament, airado, que CiU cobraba el tres por ciento de las obras públicas, Mas lo desmontó sólo con decirle: «Si no lo retira ahora mismo, no habrá Estatuto». Y se desdijo, ante el doble estupor general, el de la denuncia y el de la retirada inmediata. Esta semana ha pagado el precio de admitir al personaje más cuestionado de Esquerra, el casi independentista Vendrell, partidario del no rotundo en el referéndum. Todo por no romper el Gobierno y provocar elecciones anticipadas. Pero parece existir otra decisión tomada en el PSC, aunque no formalmente, y por supuesto deseada en el PSOE: que Maragall triunfe con ese texto de Estatuto que, en palabras de Ibarretxe , «han cepillado en Madrid», y que se vaya con la gloria a casa. Fíjense lo que Montilla ha dicho y en lo que no ha dicho: «Si por el PSC fuera, Vendrell no estaría en el Gobierno». Y lo que calló: que le repatea que Maragall haya cesado al socialista Josep María Rañé , el hombre más leal a Montilla en ese Gobierno y, sin duda, uno de los mejores consejeros. «No conocía a Rañé -comentaba a La Voz Florencio Carrera , director de la TV Castilla y León-, pero estuvo en Valladolid explicando el Estatuto catalán y uno se pregunta por qué no lo cuentan así de bien generando confianza en el resto de España». Por tanto, referéndum del Estatuto catalán en junio con problemas para aprobarlo por la abstención y por el doble no, popular y republicano, pero previsión final de que Maragall llegue a la meta soñada. Para él, solo meta volante, pero para sus correligionarios, preferiblemente, final de etapa. Y de carrera. En estas, aparecen los socialistas andaluces con una reivindicación nacionalista equivalente a la del Estatuto catalán «cepillado». La derecha política y mediática se ha escandalizado y el propio Alfonso Guerra dijo que «están locos». Pero el profesor Javier Pérez Royo explica que «la situación ahora es equivalente a la de 1980, cuando la UCD se opuso frontalmente a que Andalucía ingresara por la vía del artículo 151 de la Constitución en el club de las autonomías históricas -Cataluña, País Vasco y Galicia- y defendió el no en el referéndum del 28 de Febrero. Desde entonces, los nacionalistas en Andalucía -aunque muy moderados- pasaron a ser los mismísimos socialistas, arruinando el futuro del PA de Rojas Marcos . La derecha no ha recuperado allí el poder, salvo en las capitales, en un cuarto de siglo. Se está gestando, para Pérez Royo, un cuadro similar. Desde luego, malo sería que todo esto desemboque en otro cuarto de siglo de poder socialista en Andalucía, pero, atención, porque subir la autoestima de la gente -«nosotros no queremos ser menos que los catalanes»- es receta electoral muy eficiente. «Opazo» contra ZP Y después la opa de Gas Natural contra Endesa que el Tribunal Supremo, dividido por la mitad, ha frenado. Era una operación empresarial que se politizó hábilmente para montar la defensa y ahora se ha judicializado. Las salidas posibles son complicadas: 1) Gas Natural se retira y Manuel Pizarro gana, sobre todo si los alemanes de E.on también quedan inhabilitados para seguir. 2) Los alemanes se quedan con Endesa y, enfrente, Gas Natural e Iberdrola forman un grupo nuevo con liderazgo catalán. 3) Negociación entre Endesa y Gas Natural como pide Ricard Fornesa , presidente de La Caixa. Ya se verá, porque el culebrón promete un final electrizante. Pero por si sirve la pista, un alto directivo de La Caixa confiaba esto a La Voz, horas antes de conocerse la sentencia: «Si nos es desfavorable, no pasa nada y nos vamos a otra cosa, que tenemos mucho por hacer».­ Puede ser otra cosa realmente, o tratarán de entrar por la puerta ya que se cerró la ventana. Mientras todo esto pasa, Zapatero ha continuado su «revolución social» y nadie se ha percatado: los dependientes, las personas que no pueden valerse por sí mismas, tienen el futuro garantizado en España como en muy pocos países. Es otro colectivo que celebra la gestión de ZP. También quieren celebrarla los guardias civiles que se manifestaron ayer en Madrid en un acto al que acudieron varios miles de personas, pero para eso hay que modificar, o suavizar al menos, la estructura militar del instituto armado.