La Generalitat, el Ayuntamiento de Moncada y Reixach, la Administración de Justicia y la policía se cruzaron ayer veladas acusaciones para eludir responsabilidades sobre la falta de protección de Alba, la niña de 5 años ingresada en la UCI por los golpes propinados presuntamente por su madre y su compañero sentimental. La madre, Ana María C.F., de 26 años, y su compañero, Francisco Javier P.E., de 32, pasaron ayer a disposición judicial acusados por los Mossos de un presunto delito de tentativa de asesinato, pese a que negaron que hubiesen maltratado a la niña. Alba ya fue internada en el hospital del Valle Hebrón el pasado 20 de diciembre con un brazo fracturado y hematomas por todo el cuerpo, y los médicos comunicaron que había indicios de malos tratos al juzgado de instrucción número 4 de Barcelona y a la Dirección General de Atención a la Infancia (Dgaia) de la Generalitat. La Dgaia interrogó a la madre y a la propia niña y éstas aseguraron, según la Generalitat, que el maltratador había sido el padre biológico, por lo que no le fue retirada a la madre la tutela de la menor, ya que el padre no vivía en su domicilio, aunque la mujer no les informó de que convivía con otro compañero denunciado por su ex mujer por violencia doméstica. El juez dejó ayer en libertad con cargos al padre biológico de Alba, aunque le mantiene la imputación por presuntos malos tratos. Mientras tanto, la policía nacional informó de que Francisco Javier P.E. ya fue detenido el pasado mes de junio tras una denuncia por malos tratos en el ámbito familiar que presentó su esposa. Unos días después volvió a ser detenido, esta vez por la Guardia Civil en Santa Perpetua de Mogoda (Barcelona) por acosar a su ex esposa.