Las tareas pendientes de ZP

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente LA VOZ | REDACCIÓN

ESPAÑA

El presidente se la juega en la reforma del modelo territorial y la pacificación en el País Vasco, que marcarán la agenda política en los próximos meses

06 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Tres decisiones muy arriesgadas han caracterizado el primer año de legislatura de Zapatero: la retirada de las tropas de Irak, los matrimonios homosexuales y la oferta a ETA para dialogar si abandona las armas. Debido a su gran trascendencia, todos estos temas tendrán consecuencias que continuarán marcando la agenda en el próximo curso político. Con estas medidas, el Gobierno socialista se ha granjeado muchos enemigos que configuran un amplio e influyente conglomerado: la Administración Bush, la jerarquía católica, la Asociación de Víctimas del Terrorismo y, en general, la España conservadora. Limar asperezas con este voluminoso frente de rechazo, rebajar la crispación y tender puentes con el PP en las grandes cuestiones de Estado son algunas de las grandes tareas pendientes del Ejecutivo. Pero no cabe duda de que la reforma del Estatut catalán y la búsqueda de la paz en el País Vasco serán los temas más importantes y polémicos. Zapatero se comprometió en la campaña electoral a dar el visto bueno en las Cortes a un Estatut que contara con un amplio consenso en Cataluña. El problema es que ese acuerdo existe, pero sobrepasa claramente el marco constitucional e incluye un sistema de financiación autonómico propio, en contra del criterio del Gobierno. El tripartito catalán no está dispuesto a seguir el modelo valenciano, consensuado por populares y socialistas y puesto como ejemplo por el Ejecutivo, sino a tensar la cuerda hasta el límite. Varias comunidades han anunciado ya que no aceptarán nada que esté por debajo de lo que consiga Cataluña. Llega la hora de la verdad para Zapatero en una de sus grandes apuestas, el rediseño del Estado de las Autonomías. El envite del presidente en el País Vasco también ha sido muy fuerte. Al ofrecer dialogar a ETA si deja lar armas ha creado tales expectativas que si los terroristas volvieran a matar sería difícilmente asumible por el Gobierno. Lo preocupante es que son los etarras quienes tienen la sartén por el mango, pues de ellos depende dejar o no la violencia. Pero la situación política vasca no es menos endiablada. En estos momentos parece impensable que todos los partidos vascos, incluida Batasuna, se sienten en una mesa de negociación, si ETA no claudica antes. También en la cuestión vasca se la va a jugar Zapatero en los próximos meses.