La Inspección General del Ejército de Tierra, constituida ayer en el Palacio de Capitanía, gestionará desde Barcelona un presupuesto de 601,01 millones de euros, que se destinará sobre todo a obras en acuartelamientos y a la seguridad y el mantenimiento de las instalaciones militares. El general e inspector general del Ejército, Francisco Boyero, presentó esta nueva estructura funcional que decidirá sobre infraestructuras militares, obras, régimen de vida en los acuartelamientos, seguridad, medio ambiente y comunicaciones militares de toda España, «desde Canarias hasta A Coruña». Entre sus prioridades a corto plazo, Boyero señaló que estudiará «qué horario es el más adecuado» para los soldados y avanzó su voluntad de «respetar al máximo su privacidad en los momentos de ocio, dentro del orden de la institución» y del normal funcionamiento de los cuarteles. Más de 400 instalaciones La Inspección General del Ejército de Tierra, aprobada a partir de un Real Decreto del 2002, supone la transición de una estructura territorial a otra funcional, por lo que desde Barcelona se gestionarán las más de 400 instalaciones militares que hay en España, principalmente cuarteles y polvorines. Asimismo, el nuevo órgano, dependiente directamente del Jefe del Estado Mayor del Ejército, canalizará las peticiones de ayuda de las autoridades civiles, como en caso de incendios, inundaciones y grandes nevadas. Boyero explicó que mantendrá la tendencia a recurrir a empresas privadas para contratar servicios como la limpieza, la restauración, la jardinería y el mantenimiento.