Crítica | Gastronomía COMER EN PORTUGAL: Cipriani El restaurante, cuyas balconadas se asoman a la terraza y al jardín, es palaciego sin ambages y practica una cocina de mercado que expresa en platos italianos y portugueses
10 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Amalia Rodrigues cantó a la «saludade de un amor vivido en vano». Yo, que vuelvo siempre a Lisboa embargado de nostalgia y abierto a la belleza, soy más afortunado, ya que, encaramándome a la atalaya de San Jorge y pateándome luego las viejas calles de Alfama, siento la impresión de que la capital lisboeta corresponde a mi amor. Y me quedo, pues, con Mafalda Veiga: «Aí Lisboa estendida sobre o río, ai Lisboa de mil amores perdidos...», pero hallados. Siete colinas: desde San Jorge, la panorámica más espectacular; sobre Lapa, el barrio más aristocrático. Y es allí donde se asienta el hotel Lapa Palace (Rua d e Pau do Bandeira, 4, Lisboa, www.lapa-palace.com), m ansión solariega construida en 1870 para los condes de Valenças y transformada en hotel de lujo en 1992. 89 habitaciones y 18 suites, más las supersuites Conde de Valenças y La Torre. No es extraño que lo elijan como exquisita residencia, durante sus estancias en Lisboa, nuestra reina Sofía, el príncipe Felipe, Rainiero y Alberto de Mónaco, la divina Catherine Deneuve y otros miembros de la «jet». Un jardín precioso en torno a un ficus totémico, fuentes y arroyuelos cantarines, vistas por doquier, habitaciones mayestáticas, servicio afable, versallesco, Wellnes completísimo, tratamientos La Prairie, Bar Tejo para la convivencia pacífica. Antes de penetrar en el restaurante, pido la venia al amable lector para una última observación: lo mejor de todo es la atención personalizada, auténtico mimo, que nos dispensó todo el mundo, desde el director general Sandro Fabris y su esposa Doris, que ejerce de gentil, risueña y paciente anfitriona, a la estupenda guía políglota Ilidia Carvalho y el solícito conductor José Almeida, auténtico ángel de la guarda con su Mercedes siempre a punto. Este lujosísimo comedor se llama de hecho Hotel Cipriani, evocando otro famoso establecimiento veneciano de la cadena Orient Exprés, y tiene como jefe de cocina al chef genovés Giorgio Damasio, gran entusiasta de la cocina de mercado y discípulo, entre otros maestros, de Enrico Derflingher, en tiempos cocinero personal de Diana de Gales. La carta ofrece de entrada algunas sugerencias de Giorgio y desemboca enseguida en los Sabores de Portugal, entre los que nos sorprendió positivamente el cochinillo asado al estilo Bairrada con grelos esparrados y batatas asadas, churruscante, tierno, familiar. El lomo de cherne asado a la portuguesa era otro de los musts de este apartado, mientras que en el siguiente, Entradas, destacaba el carpaccio de buey del Cipriani, sin soslayar las vieiras asadas envueltas en panceta. Luego, sopas de legumbres y calabaza, las pastas y arroces, capítulo en el que subrayaría la pequeña lasaña al pesto y mozzarella, pescados (lubina en costra de aceitunas negras y flor de sal), carnes (cordero asado al perfume de orégano con lentejas) y ensaladas en el carrito... aunque termino como empecé: lo mejor de todo, en el séptimo cielo de Lapa, fue la ternura con que nos trataron.