La historia de las especies nos conduce a veces, a través del túnel del tiempo, hasta las lindes de la leyenda y la mitología. En otras ocasiones el viaje es más corto, remontándonos al descubrimiento de América sin ir más lejos: Cristóbal Colón no sólo halló el inmenso continente al otro lado del charco, sino también el pimiento picante, que catalogó como «mejor que nuestro pimiento». Los españoles actuales, no nos rompemos la cabeza estableciendo tales parangones, sobre todo porque tenemos la fortuna de disfrutar sin tasa tanto del capsicum frutesceus, picante, como del capsicum annum, dulce, y hasta nos permitimos el lujazo de fomentar su convivencia pacífica en platos tan paradigmáticos y hasta totémicos como el pulpo a¿feira, ornato de la Galicia meiga y eterna y de su cocina. Todo esto viene a cuento de que he recibido de la gentil doña Teresa de Jesús Bartolomé, inducida al parecer por mis amigos y colegas Carlos Herrera y Jorge Prádanos, gourmets ellos, una hermosa colección de cajitas conteniendo pimentones dulces, picantes y agridulces, remitidos por la Denominación de Origen del Pimentón de la Vera, que ella preside con sede en Jaraiz de la Vera (tno, 927 170 272).