El submarino nuclear «Sceptre» arribó a Gibraltar para arreglar una avería
04 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.El Gobierno protestó ayer al Ejecutivo del Reino Unido por la reparación en Gibraltar del submarino nuclear HMS Sceptre. El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, aclaró que la avería del buque que ayer llegó a la colonia no afecta a su sistema nuclear sino a su motor diésel, por lo que la actual situación no es comparable a la del Tireless, el sumergible que atracó durante un año en el puerto de La Roca. El jefe de la diplomacia española transmitió su malestar a su homólogo británico, Jack Straw, y al embajador en Madrid, y solicitó al Ejecutivo de Tony Blair que a partir de ahora la Armada del Reino Unido se abstenga de reparar submarinos en la colonia. Antes de que atracara en Gibraltar, Londres informó al Ejecutivo de que el HMS Sceptre llegaría ayer a las 14 horas a la colonia para hacer una escala que, según aseguraban, iba a ser rutinaria. Según la Embajada británica, en el buque sólo iban a realizar unos trabajos de mantenimiento que afectaban a su revestimiento exterior y a su timón. Refrigeración Sin embargo, una avería detectada por la tripulación en el generador eléctrico por la mañana obligó a adelantar la llegada del buque. Por la tarde, la Embajada comunicó al Ministerio de Asuntos Exteriores que la avería es «exclusivamente en el sistema de refrigeración del motor diésel, no del sistema nuclear», por lo que en teoría no hay peligro de escapes radiactivos. Por ello, según Moratinos, la situación actual no se puede comparar con la del Tireless, que estuvo atracado un año en el Peñón con una rotura en el sistema de refrigeración de su reactor y se encontró con las protestas de los habitantes de la zona a ambos lados de la verja. Las autoridades británicas se han comprometido con el Gobierno a que en una semana el submarino esté fuera de las aguas españolas y han informado de que su previsión es que permanezca en el puerto seis días. Éste no es el primer incidente que afecta a los Ejecutivos de Blair y de José Luis Rodríguez Zapatero. El pasado mes de julio, las relaciones bilaterales se enfriaron como consecuencia de algunas acciones del Gobierno británico que sentaron mal en La Moncloa. Primero fue la presencia de la princesa Ana en la colonia para conmemorar el 300 aniversario de la conquista del Peñón por parte del Reino Unido, y después el regreso durante unos días del Tireless, esta vez sin roturas. Aquella llegada puso nervioso al Gobierno entre otras cosas porque fue el PSOE quien hizo de la presencia del Tireless en Gibraltar una de sus banderas de protesta ante el Ejecutivo de José María Aznar y su entonces ministro de Exteriores, Josep Piqué.