Suspiros por la vuelta de Rato

Manuel Campo Vidal

ESPAÑA

Crónica política

29 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Las docenas de puertos de montaña cerrados por la nieve, la helada de las cosechas o la ola de gripe no es lo más grave que está sucediendo esta semana en España. Peor es la crispación del clima político porque contra lo primero hay máquinas quitanieve, seguros agrarios y antibióticos mientras que es muy difícil encontrar remedio para la degradación de la convivencia. Nunca se sabe en política como irán las cosas pero el año pinta mal para el PP, como admiten algunos dirigentes. Es verdad que el Gobierno tiene el reto del referéndum de la Constitución y tensiones de sus socios parlamentarios, pero los populares temen un retroceso en Euskadi y no están seguros de seguir gobernando en Galicia. «Lo peor es que estamos haciendo una política que solo satisface a los hooligans y lo pagaremos porque el Gobierno comete muchos errores pero lo del talante va calando», reconoce a La Voz un dirigente autonómico del PP. «¿ A quien se le ocurre esa octavilla del partido convocando a la manifestación de víctimas del terrorismo que calienta contra el Gobierno?», se pregunta alarmado ese dirigente. Después llega la escalada dialéctica de Esperanza Aguirre comparando la detención por unas horas de unos militantes del PP por los incidentes en la manifestación con los prolegómenos del Holocausto. Unas declaraciones del ex diputado de Iniciativa per Catalunya Ignasi Riera cuestionando a la presidenta de Madrid, se grabaron horas más tarde en francés y en alemán. La señora Aguirre se ha hecho internacional esta semana a base de desatinos. Aunque Zaplana y Pérez Rubalcaba pactaron aplazar la bronca parlamentaria por la agresión a Bono en vísperas de la visita de Ibarretxe , la preocupación por el tono que ha alcanzado el clima político se extiende. Victoria Prego ha escrito que el país está alineándose peligrosamente entre el «Arriba España» y el «No pasarán». Un importante empresario vinculado a la CEIM, la patronal de Madrid, expresa su desazón por «la crispación como única estrategia política visible hoy día en el PP» y, de paso, su temor por el abandono de las pocas figuras con capacidad electoral que quedan, especialmente Alberto Ruiz Gallardón . Para algunos empresarios, señala el interlocutor empresarial, ya es hora de pensar en el regreso de Rodrigo Rato que, a su juicio, es el único que podría poner orden en lo que está pasando. «Pero Esperanza es de Rato», advierte un colaborador de Javier Arenas , aunque admite que con el ex Vicepresidente Económico aquí probablemente Esperanza no diría esas y otras cosas. Como cuando humilló públicamente a Gallardón diciéndole que «calladito estaría más guapo». Ironías de la vida. Preocupación empresarial Entre el empresariado y entre algunos dirigentes populares que se niegan a entrar en la dinámica crispadora, cunde la preocupación por la aparente pasividad de Mariano Rajoy ante lo que está sucediendo. Hace un par de semanas tras la entrevista con Zapatero pareció que remontaba vuelo pero de nuevo guarda silencio. La respuesta en radio esta semana cuando Federico Jiménez Losantos le decía que él votará No a la Constitución Europea y que eso le conviene al PP para desgastar al Gobierno socialista, ha provocado perplejidad. «Aquí nos entendemos todos», dijo Rajoy, falto de cualquier compromiso europeísta o quizás temeroso de una reacción airada de su interlocutor. «Es una respuesta a la gallega», aclaran sus colaboradores para disculparlo. Pero al empresariado, cada vez más preocupado por la ola creciente del No animada por la ultraderecha y los ultranacionalistas, no les vale la excusa porque no refrendar el Tratado de Constitución lo intuyen como un spot muy negativo en Europa que es nuestro principal mercado. Estamos ciertamente en un momento extraño en la política española más allá de la crispación que va rellenando espacios. Los de Esquerra Republicana y los vascos piden el No pero aspiran a formar parte de la Unión Europea si llegan a independizarse. Izquierda Unida se ha volcado en la defensa del No coincidiendo en su consigna con los sectores más reaccionarios de la Iglesia Católica. El Bloque Nacionalista Galego está en la misma línea y, sin embargo, La Voz anuncia que sus bases prefieren mayoritariamente el voto afirmativo. La Chunta Aragonesista pide tambien el No pero su único diputado José Antonio Labordeta intervino en el Congreso con un discurso encendido en favor de la participación en el referéndum sin hacer referencia alguna a lo que su partido dice que hay que votar. Rosa Aguilar , sin duda el activo electoral más importante de Izquierda Unida, recibió ayer en Córdoba a la Plataforma Cívica por Europa, con una afectuosa nota pública que concluía así: «Estoy con vosotros en ese afán de considerar Europa nuestra casa y nuestro objetivo común». Un asesor del ministro Moratinos que también participó en el acto, flanqueado por el ex eurodiputado popular Juan Ojeda , pidió que se repartieran copias de la nota. Con la crispación creciente y con esa esquizofrenia política en tantos dirigentes, no es extraño que se pida orden y concierto. Atención a ese dato político: para un sector influyente del mundo económico y para algunos significativos militantes del PP lo mejor es ir pensando en que vuelva pronto Rodrigo Rato. Según como vayan las cosas esa consigna se disparará este año.