Varios imputados aseguran ante el juez que el líder de los atentados en Madrid reclutó a los miembros de la célula entre los integristas más radicales de la capital
21 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Eran reuniones en casas particulares, en mezquitas y en locales comerciales de Madrid. Aquellos encuentros realizados entre 2001 y 2003 sirvieron al instigador de los atentados del 11-M, Serhane Ben Fakhet, El tunecino , para descartar a los integristas que no veía suficientemente convencidos y elegir entre sus acólitos a los mártires que iban a perpetrar la matanza. Los centenares de folios de declaraciones de los detenidos -incluidos en la parte del sumario desclasificada por el juez Juan del Olmo- están salpicados de continuas referencias a estas reuniones. Las confesiones de los imputados ante el juez y la policía revelan a un Serhane Ben Fakhet obsesionado por la yihad y por llevar esta guerra santa hasta España como «castigo» a su participación en la ocupación de Irak. Una de las declaraciones más ilustrativas es la de Abdelouahid Berraj, el peluquero socio de Jamal Zougam, que prestaba su comercio en la calle Tribulete de Lavapiés para las ceremonias de purificación con agua de La Meca. Berraj explica que El Tunecino y sus compañeros utilizaban cualquier motivo que reuniera a unos cuantos musulmanes para captar muyahidines . Incluso una reunión para celebrar el nacimiento de un bebé servía para hacer proselitismo: «Al principio el imán leyó versículos del Corán, luego empezó a hablar de religión y sobre cosas de la yihad y la formación de muyahidines en Palestina», confiesa Berraj. Las enseñanzas en aquellas reuniones eran siempre en idéntico sentido: «Tienes que ser musulmán, fuerte, no fumar, no tomar drogas, ir al gimnasio y rezar como Dios manda cinco veces al día. Y cuando tengas fuerzas y sea capaz para hacer la yihad en Palestina u otro país en el que los hermanos musulmanes necesiten ayuda, marcharte», señala el peluquero. Además, El Tunecino se esmeró en tejer una red de reuniones para buscar mártires. Otro de los detenidos, Fouad el Morabit, refiere en sus declaraciones multitud de encuentros con los hombre de confianza del jefe del 11-M en la mezquita de la M-30, en la de Estrecho, en la Delicias, en restaurantes de Lavapiés... Serhane Ben Fakhet no ocultaba en ningún momento su intención de atentar en Madrid. Es más, en los encuentros integristas en los que buscaba adeptos se refería una y otra vez a sus planes como forma de atraer a futuros activistas. El Morabit asegura que no participó en muchas aquellas sesiones, pero que el rumor en los círculos islámicos radicales madrileños se había extendido: Serhane «preparaba algo fuerte». «Siempre hablaba de este tema, siempre hablaba de la yihad. Para él, un buen musulmán era el que hacía la yihad . Decía que era mejor musulmán que nosotros y que iba a cometer un atentado», recuerda Basel Ghalyoun, un sirio que partició en los atentados.