La comisión del 11-M sigue sin aclarar las sombras del atentado

Melchor Saínz-Pardo MADRID

ESPAÑA

Los diputados reconocen que han rebajado las expectativas iniciales Mañana y el jueves serán las últimas oportunidades para llegar a alguna conclusión aceptable.

17 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Los diputados de la comisión del 11-M tendrán su última oportunidad esta semana. Mañana y el jueves interrogarán a los tres policías y guardias civiles que cierran definitivamente la tanda de comparecencias en el Congreso de miembros de las fuerzas de Seguridad. Sin embargo, son muy pocos los comisionados que creen que las declaraciones de estos últimos agentes puedan aportar mucho más. Después de cinco semanas de trabajo y 43 comparecencias -entre ellas 22 interrogatorios de los funcionarios que han llevado el peso de las investigaciones- la comisión no ha logrado aclarar las principales sombras de los atentados de Madrid. Buena parte de los diputados ya admite haber rebajado sus expectativas a que la comisión realice un buen trabajo en las conclusiones con una batería de recomendaciones para mejorar la seguridad e impedir un nuevo 11-M. La última sesión de trabajo -reservada a conocer los pormenores de la trama asturiana de los explosivos- ha sido buen ejemplo de la desesperanza de los comisionados, que vieron como una y otra vez las contradicciones entre los comparecientes impedían llegar a conclusión alguna. Mientras los mandos de la Comandancia de la Guardia Civil en Asturias llegaron al convencimiento de que todos los chivatazos de los confidentes antes del 11-M sobre la existencia de un mercado negro de goma dos eran falsos, los responsables de la Unidad Central Operativa (UCO) insistieron en que la trama existía pero que no llegó a investigarse en profundidad. No hay acuerdo Ni siquiera hay acuerdo sobre si en el Principado antes de los atentados era habitual el robo de pequeñas cantidades de explosivos. La Comandancia de Asturias sostiene que nunca ha tenido noticia de este tipo actividades. La Jefatura de Superior de Policía de esa comunidad, por el contrario, asegura que los cartuchos distraídos se usaban, incluso, a modo de fuegos artificiales en las fiestas locales. Los comisionados tampoco han logrado aclarar por qué la Policía Nacional no se molestó en saber quiénes eran los moritos con los que trapicheaba el ex minero Emilio Suárez Trashorras, del que ya se sabían que había traficado con explosivos robados.