LAXE, Abel Caballero y Touriño comparten el haber perdido unas autonómicas contra Fraga y una capacidad innata para hablar en gallego con sintaxis castellana.
09 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.A Laxe las dificultades se le aparecían ya con el apellido, que unas veces tiraba a Lache y otras a Latse. Caballero mitineaba en algo parecido al gallego pero que pensaba, como ahora cuando escribe sus novelas, en castellano. Touriño se vuelve mico para colocar los pronombres en su sitio y, a veces, se pasa de frenada en su afán galleguizador: «Chegou a houra do cambio» (dixit). La paradoja socialista es que su dirigente con mejor fonética y sintaxis autóctonas practica el españolismo. Vázquez, evidentemente. La política autonómica es una ficción lingüística. Se utiliza el gallego para salir por la TVG, en los mítines y en el Parlamento, pero a resguardo de los micrófonos el castellano campa a sus anchas en las filas socialistas o en la Xunta como en la ancha Castilla. Fuera de cámara, sólo el nacionalismo -¡faltaría más!- se mantiene en el guión. Porque habitamos un país donde la política se expone en gallego y se piensa en castellano, en una versión perversa del bilingüismo. A diferencia de Laxe, Caballero y también a diferencia de Sánchez Presedo, que medió entre ambos, Touriño conquistó el derecho a tener una segunda oportunidad cuando entregó su voto y el de sus delegados gallegos a Zapatero para que le ganase el congreso federal del PSOE a José Bono. Vueltas que da la vida, Zapatero le puede ahora ganar los votos que le faltan para llegar a la Xunta. Su presencia hoy en Galicia para presidir la fiesta de proclamación de Touriño ratifica que por vez primera en unas elecciones autonómicas el candidato socialista va a contar con un apoyo decisivo del aparato del Gobierno central. Mientras tanto, entre vaivén y vaivén de la derecha, a Touriño se le va poniendo cara de presidente cada mañana que se afeita. Viste trajes presidenciales de listas, hace discursos parlamentarios presidencialistas y ofrece las ruedas de prensa de pie, que es lo que los gurús nacionales de todo signo le han copiado, como siempre, a los que son unos hachas en el asunto del márketing: los norteamericanos. Aunque la predicción política está en horas bajas por la rapidez con la que se suceden las tormentas en un país sin tempestades durante quince años, aquí se vislumbra un cambio con unas cuantas visitas más de Zapatero y a poco que Touriño pronuncie aquello de Galego coma ti casi con la fonética de Fraga.