Ahora ya toca Galicia y País Vasco

Manuel Campo Vidal

ESPAÑA

Crónica política

31 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Por más que se quiera rescatar el clima del 11-M en septiembre, el cierre de la comisión parlamentaria ha cambiado la clavija de la política para el próximo curso: tras el descanso, ya tocará campaña electoral vasca y gallega. Las dos a un tiempo, porque de mayo a octubre del 2005 va sólo un verano y, además, porque sólo Dios y Fraga saben si habrá adelanto. Atrás queda el río de comparecencias que ha alimentado un debate destinado a cerrar con otra imagen la legislatura que sacó al PP del poder, básicamente, como reconocen sus dirigentes más avispados, por méritos propios. «Las elecciones no las gana la oposición sino que las suele perder el Gobierno», declaraba Mariano Rajoy hace un año cuando los resultados de marzo no podían convertir esa frase en un desacato para Aznar . «A Aznar ni mentarlo», es la consigna ahora en el PP, que bastante hace él solo por reaparecer y complicar la vida a sus herederos. Quien diga que la comisión no ha servido para nada es porque nunca se asomó a ella o porque no valora el poder de cohesión que ha tenido para las desconcertadas tropas populares que andaban repartiendose el poder de la nueva legislatura cuando supieron que estaban en la oposición: «¿Tú por qué crees que a Eduardo Zaplana se le veía tanto en los últimos meses con Florentino Pérez ?», se pregunta un alto empresario madrileño: «¿Sólo por madridista? No. Porque daba por hecho que iba de ministro a Fomento que es donde hay presupuesto», se responde él mismo. «¿Y no sabeis lo de Álvarez Cascos , que dejaba tan feliz Fomento?», inquiere con respuesta sabida otro empresario en presencia de La Voz: «Pues se ve que Botín le había prometido un puesto en el consejo del Santander -o de Banesto, o Bankinter se matizaría después en esa conversación- y ahora le ha dicho que comprenda que el clima aconseja otros nombramientos». Con ese escenario, la comisión del 11-M ha servido para cohesionar algo a la militancia popular y para modificar la foto-finish de la elección. «Pudimos equivocarnos yo misma, el ministro y hasta el presidente -repetía aún el viernes pasado Esperanza Aguirre - pero no mentimos». Enric Juliana escribía en La Vanguardia al cierre de la comisión : «Parece como si antes quisieran quedar de tontos que de mentirosos». La comisión sirvió Pero sería injusto limitarlo a eso. La comisión ha servido para aprender muchas cosas. Parlamentarios y periodistas inmersos en ella, y la multitud que ha seguido los debates por televisión e Internet, admiten que hoy saben mucho más de terrorismo islámico, del etarra y de investigación policial. «El día que más aprendimos fue el de los expertos con el profesor Manuel Castells a la cabeza», comenta a La Voz el diputado del PNV Olabarría . La impresión de todos -aunque a Olabarría le cueste admitirlo públicamente porque quizás sería mal mirado en el batzoki - es que los mandos de las Fuerzas de Seguridad han exhibido una solvencia y profesionalidad muy alta. Cierto que sobre todo saben de terrorismo etarra y que deben licenciarse en terrorismo islamista, pero las provocaciones han venido más bien de un solo personaje, el fiscal Fungairiño. La comisión ha servido también para obtener una imagen distinta de Acebes considerado hasta ahora -por ser benévolos en el calificativo- sólo como el monaguillo más leal de Aznar . Aguantar diez horas de comparecencia defendiendo su verdad con coherencia, merece un reconocimiento. De entre los diputados ha sobresalido el convergente Josep María Jané , alguien todavía no descubierto suficientemente, con un papel correcto de Joan Herrera , de Iniciativa per Catalunya, de Labordeta del Grupo Mixto y sobre todo Llamazares . Ciertamente, PP y PSOE no enviaron como representación a los más listos de su clase. Y la prueba es que sólo cuando Acebes o Rubalcaba tomaron la palabra, aún sometidos a las preguntas de todos, restablecieron el crédito de esas dos formaciones. Fraga e Ibarretxe Así que en septiembre, campaña vasca y también gallega. De Fraga se esperan cambios inminentes en la Xunta, aunque ya se esperaban después de la elección de Rajoy como sucesor y después del 11-M. «No ha tenido un vicepresidente en tantos años de mandato y lo mismo en septiembre nombra dos, además del secretario general nuevo que le reclaman hasta los gatos», sostiene un dirigente del PP gallego. De verdad, de verdad, nadie sabe nada, salvo que cada vez tiene menos margen de maniobra y por tanto más riesgo. El verano en Perbes debe ser fructífero porque si no, el sucesor de Fraga con más posibilidades, acabará siendo él mismo una vez más. afronta el último curso con un clima distinto. La mejor prueba es que hasta promete asistir a la Conferencia de Presidentes Autonómicos que convocará Zapatero . Las espadas allí siguen en alto pero algo se mueve después de catorce meses sin muertos. Un debate entre periodistas vascos celebrado en el Fórum de Barcelona esta semana -con esa alineación todavía es imposible hoy en Euskadi- revela eso. Allí Jose María Calleja e I sabel San Sebastián acreditaron su gran capacidad dialéctica, frente a Marxelo Otamendi , Azurmendi y Larragán . Dos constitucionalistas contra tres nacionalistas pero con resultado de empate técnico incluso en aplausos que hace algún tiempo hubiera podido significar un paseíllo aberzale . Conmovedora intervención de Gorka Landaburu -nacionalista y constitucionalista a un tiempo- que perdió la visión de un ojo y media mano cuando abría un sobre en casa, en presencia de su hija: «Pido una pista de aterrizaje para que ETA termine de una vez con su locura». Joan Clos , alcalde de Barcelona, orgulloso de haber albergado el encuentro sueña, según confesó a La Voz, con reunir a políticos vascos de todas las tendencias antes de que acabe el Fórum el 26 de septiembre. Ya veremos. Sin duda ahora toca a Euskadi y a Galicia convertirse en centro de atención. La comisión del 11-M ya no remontará el vuelo, Zapatero ya lleva velocidad crucero y Rajoy corre por la pista de su congreso soltando lastre por las ventanillas del PP.