Asegura que el cerebro de los atentados buscaba derribar al Gobierno y que hubo una campaña de intoxicación El ex-ministro dice que hasta el 13-M no hubo ningún indicio sobre los islamistas
28 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Cuatro meses y medio después, Ángel Acebes aún no está seguro de que ETA no tuviera nada que ver con la matanza del 11-M. Por eso, afirmó en una maratoniana comparecencia de más de diez horas ante la comisión de investigación que hay que investigar «el alcance real de la sombra de ETA que aún planea» sobre los atentados. En su opinión, aún está por ver quién es el «autor intelectual» que los diseñó, que eligió el día para cometerlos y que planificó la secuencia de la aparición de las pistas. Ese cerebro, que no es El Tunecino ni El Egipcio ni El Chino según Acebes, buscaba que el PP perdiera las elecciones el 14-M. «Ahora pregunto yo quién ha sido», manifestó enfáticamente. No encaja, dijo, que delincuentes comunes se conviertan de repente en terroristas y que «sean capaces de diseñar y ejecutar el mayor atentado de Europa, que llevó a derribar a un Gobierno». Manipulación También reclamó que se investigue «quién manipuló a los medios de comunicación para que sembraran la infamia» con el objetivo de que se pusieran en cuestión las informaciones que estaba dando el Gobierno. Y, en ese sentido, citó la propagación de noticias falsas como la existencia de terroristas suicidas (que calificó como «determinante» para intoxicar a la opinión pública), que él conocía la existencia de la furgoneta antes de lo que dijo o que había acudido a ver al Rey con dos decretos para suspender las elecciones. «Tuvo que ser alguien con credibilidad y cierta autoridad» quien difundió esas falsas informaciones, dijo sin ir más allá. «El Gobierno nunca mintió, otros fueron los que manipularon y sembraron la infamia para perjudicar al PP», afirmó. No sólo no mintió, sino que ofreció «la información más transparente que Gobierno alguno haya dado nunca» en aquellas circunstancias, aseguró el ministro. Acebes afirmó que las manifestaciones contra las sedes del PP durante la jornada de reflexión no fueron espontáneas, sino organizadas para dañar a su partido. Los motivos que le llevaron el 11-M a asegurar que ETA era, sin ninguna duda, la autora de los atentados fueron el modus operandi , los antecedentes, que la banda buscaba cometer un gran atentado en Madrid, que diez días antes lo había intentado con 500 kilos de dinamita y anteriormente en la Nochevieja del 2002. Frente a las continuas preguntas de los comisionados sobre su insistencia en culpar a ETA pese a la multitud de indicios que ya apuntaban al islamismo el día 12 e incluso el propio 11, el compareciente afirmó que hasta la tarde del sábado 13-M no tenía ningún dato objetivo que apuntara a la pista islamista. Contradicción De esta forma entraba en contradicción con lo que habían asegurado ante la comisión varios responsables de la investigación, que consideron que en la mañana del sábado ya era preferente la vía islamista. Ni la aparición de la furgoneta con los detonadores y la cinta con versículos coránicos; ni el hallazgo de una bolsa con los mismos detonadores; ni la confirmación de que explosivo utilizado no era Titadyne, el habitualmente usado por ETA, sino Goma 2; ni la información que recibió el sábado por la mañana de que iba a haber detenciones en Lavapiés fueron indicios suficientes para hacerle variar que la línea etarra seguía siendo la preferente. «La cinta no significa nada, no abre la vía del terrorismo islamista», dijo textualmente. «Me dijeron que era una cinta comercial que se vende en el Rastro», añadió. Para Acebes, sólo se produjo la decantación hacia el terrorismo islamista cuando tuvieron lugar las detenciones y los sospechosos comenzaron a declarar y cuando el jefe militar de Al Qaida en Europa se atribuyó la matanza. Pero tampoco entonces descartó la hipótesis de ETA. Según Acebes no hubo imprevisión, ya que su Gobierno multiplicó los medios para luchar contra el terrorismo islamista. Y, además, sólo existía una «amenaza genérica» contra España y el riesgo se centraba en las tropas que estaban en Afganistán e Irak, en los intereses españoles en el extranjero y en las embajadas en nuestro país. El ex ministro manifestó que el atentado no tuvo nada que ver con la guerra contra Irak y que incluso pudo diseñarse antes.