Reportaje | Consumo Varias organizaciones alertan sobre los peligros y riesgos que pueden tener algunso regalos para los niños
28 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?a Navidad es tiempo de regalos, sobre todo para los más pequeños. Aunque el calor propio del verano ha caído en el olvido hace mucho tiempo, diciembre es el agosto de los jugueteros. Según datos facilitados por la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ), organización creada en 1967 que agrupa a las empresas del sector, durante la campaña de Navidad obtienen alrededor del 75% de su facturación. A pesar de que siempre hay algún rezagado, parece que la facturación total del sector podría mantenerse en los niveles del 2002, lo que sería una victoria ante su principal competidor, procedente del lejano Oriente. Gracias a las ventajas competitivas que la globalización del comercio mundial ofrece, China se ha convertido en el país de origen de las importaciones en este sector, en especial en lo relacionado al componente electrónico, partes y piezas de plástico y complementos de juego. Además de las pérdidas económicas, el que la mano de obra sea al menos 25 veces más barata que la española repercute en el precio, se pone en cuestiona la calidad y seguridad de los niños. Si se atiende a los datos ofrecidos por el Ministerio de Sanidad y Consumo, el 64% de los juguetes analizados en el 2003 por las inspecciones de mercado del Centro de Investigación y Control de la Calidad incumplían la normativa de protección al consumidor y procedían mayoritariamente de países asiáticos o de origen desconocido. Elegir un juguete no es un juego. Un material inflamable o tóxico pueden convertir a un objeto creado con finalidad lúdica en un gran peligro para la salud de los niños. Las pistolas de balines y armas con bordes puntiagudos pueden causar lesiones oculares; los juguetes con piezas pequeñas presentan un peligro de ahogamiento para niños menores de tres años y un peluche colocado en una cuna puede provocar la asfixia. Para evitar estos riesgos, la AEFJ firmó el 11 de noviembre un acuerdo de colaboración con el Instituto Nacional del Consumo, por el que se establecen vías de cooperación, información y mejora de la calidad continuada más allá de la normativa de seguridad. Pero, ¿cuál es el juguete más adecuado? El constante bombardeo publicitario de estos productos desde octubre dificulta enormemente la elección. La AEFJ, en colaboración con la Fundación Crecer Jugando, ha puesto en marcha la página web www.ludomecum.com, una base de datos de acceso gratuito que clasifica los juguetes por tramos de edad, tipología de juego, áreas de desarrollo y áreas curriculares del sistema educativo español. También, desde hace trece años, el Instituto Tecnológico del Juguete (Aiju) edita anualmente una Guía -en internet www.guiadeljuguete.com- con el fin de ofrecer información detallada y útil sobre aquellos que resulten adecuados a las necesidades lúdicas y pedagógicas de niños y niñas. Este documento se confecciona a partir de las muestras que los fabricantes interesados en participar envian al instituto. En esta edición han participado 242, de los que 47 fueron rechazados. Aunque cumplan todos los requisitos, hay que tener en cuenta el uso que se haga de ellos. La Confederación Española de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (Ceaccu) advierte de la necesidad de leer las instrucciones y de nunca comprar un juguete superior a la edad del niño, indicación que siempre deben de llevar visible. A la vez, alerta de aquellos objetos que, sin ser juguetes, se regalan a los más pequeños. Los juegos eléctricos de más de 24 vatios, joyas de fantasía y los equipos deportivos no están sujetos a las normas que rigen este sector, y hay que ser especialmente cuidadosos. Otro tema que suscita mucho debate son las consolas y los ordenadores. En este apartado las asociaciones mencionadas están de acuerdo en establecer uso racional y evitar los videojuegos sexistas o que supongan una exaltación de la violencia.