Los cuatro forenses y un inspector de la policía de Sevilla -que pasaron ayer en calidad de testigos por el juicio del caso Holgado, conocido como el del padre coraje- exculparon a los cuatros acusados (Pedro Asencio, Manuel Jesús Sañudo, Domingo Gómez y Francisco Escalante) por el asesinato de la gasolinera al afirmar que las huellas y el ADN de la sangre hallada en el lugar no pertenecen a ninguno de ellos. Los funcionarios estiman que el crimen tuvo que ser obra de varias personas y que se usaron dos armas diferentes. Los forenses afirmaron en la vista que la sangre de uno de los cristales (además de la de Juan Holgado había de otro individuo) no corresponde a ninguno de ellos, según las pruebas de ADN. Además, manifestaron que la sangre hallada en la chaqueta de Domingo Gómez, Dominguín, era suya. En cuanto al objeto punzante con el que asestaron algunas de las puñaladas a Holgado, el fiscal hizo referencia a una catana de fabricación casera que se le encontró a Pedro Asencio en el año 2000. El abogado defensor, Manuel Hortas, explicó que la catana era de doble filo, mientras que las heridas se habían realizado con un arma cortante sólo por uno de los lados, como informaron los forenses. Con respecto a las huellas, un inspector de la policía sevillana dijo que recibió 20 diferentes, quedándose en siete después de una criba. Señaló que ninguna pertenecía a los inculpados, y subrayó que posteriormente, el pasado 14 de octubre, repitió sin éxito el cotejo con la base de datos de personas con algún delito, por lo que concluyó que son desconocidas. En cuanto a la forma de ejecutar el crimen, los forenses destacaron el ensañamiento con el que se realizó y afirmaron que algunas de las puñaladas que presentaba Holgado fueron producidas con la intención de rematarlo. Tras su estudio, los forenses concluyeron que el crimen fue realizado por varias personas, así como por dos armas diferentes, ya que además de los cortes pequeños, el cuerpo tenía una puñalada de 18 centímetros en el pecho. Por último, destacaron que hubo forcejeo y resistencia, así como que el crimen fue realizado «con cierta profesionalidad» porque el cuerpo presentaba cortes en un glúteo y la espalda, algo que sucede cuando los agresores no quieren ser seguidos por su víctima. El juicio se reanuda hoy con la declaración de Francisco Holgado y Antonia Castro, padres de la víctima, así como del cantaor de flamenco Nano de Jerez, de quien la acusación particular mantiene que vio algo la noche de autos.