Dice que «Cataluña no quiere lo mismo que han querido los vascos» El líder del PSC promete limitar a ocho años su mandato, si gana las elecciones.
04 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Pasqual Maragall dedicó ayer dos horas de su apretada agenda electoral a escenificar en Madrid -durante una comida organizada por la Fundación Alternativas- la nueva relación entre Cataluña y el Estado que, a su juicio, surgirá de la victoria socialista el 16-N. Maragall trató de limar las suspicacias que pudiera haber levantado su propuesta de reforma del Estatuto de autonomía. «Ni nos vamos ahora, ni nos vamos a ir -dijo en un tono institucional-. Nos quedaremos para estar en el puente de mando». Con esta aseveración marcó sus diferencias de planteamiento con el PNV («el PSOE de Cataluña es el que es y Cataluña no quiere lo mismo que han querido los vascos», dijo); pero fue una de cal y otra de arena, porque más tarde le echó un capote al situarle en cierto modo entre los que, como él mismo, se sienten víctimas de las interpretaciones «manipuladoras» que José María Aznar hace de sus palabras. El líder del PSC defiende que es posible construir una España diferente si se abren las mentes y se acepta que en el Estado hay una cultura común y diversa. El modo: una reforma constitucional que permita convertir el Senado en la «piedra angular» del sistema autonómico y la defensa y la promoción de todas las lenguas que la Carta Magna reconoce. «El día que esto suceda podremos decir que el castellano es un patrimonio formidable para Cataluña». Para todo ello sería necesaria la alternancia en el Gobierno catalán, cuyas consecuencias empezarían, según dijo, por la elaboración de una ley electoral que permita resolver las diferencias de representación causadas por la disposición transitoria del Estatuto por la que en la actualidad se rige Cataluña en esta materia. El presidente del PSC tiene mucho interés en este proyecto que le permitirá erradicar lo que el llama «corrección al alza» en el peso que se da a algunas circunscripciones de tradición conservadora. Eso fue precisamente lo que le arrebató la victoria en las pasadas elecciones autonómicas que, si bien venció en número de votos, perdió por escaños. A esa primera promesa, el dirigente socialista añade otras. En la presente campaña se ha comprometido a defender la independencia de los medios de comunicación públicos y a limitar su mandato como president a ocho años.