EL MERCADO DE LA CORTE
31 oct 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Ana Botella está creciendo en política y se atreve a disentir de su marido en un asunto central de las políticas del PP en estos años, dando su apoyo a una subida de impuestos en la capital de España. ¿Será la primera gran discrepancia política de un matrimonio aparentemente armonioso en todo? José Maria Aznar ha pedido a Ruiz-Gallardón que explique su incoherencia, como hiciera Felipe González con Leguina a cuenta del impuesto del 3% autonómico. Veremos si Rajoy sabe suturar esta herida con la eficacia habitual en el PP. Radicalismos La palabra radicalismo se utiliza como munición de grueso calibre contra el adversario político. El Gobierno recrimina al PNV su radicalización tras conocer la circular de la consejera vasca de Educación de considerar inmigrantes a los alumnos de otras comunidades. Más que radical, la medida es una afrenta a esos derechos humanos a los que alude constantemente Ibarreche. Aconseja Rajoy a los empresarios catalanes que no se dejen fascinar por la «radicalidad», cuando el proyecto más radical en Cataluña, hoy por hoy, es el de CIU. El PSOE, al grano Las propuestas socialistas para las generales de 2004 se centran en medidas sociales que pueden beneficiar a colectivos concretos. Zapatero antes de viajar a Chile, Uruguay y Argentina, la próxima semana, ha propugnado modificar las modalidades de contratación temporal y crear una agencia para la calidad en el empleo. Simancas amortiguó su anunciado fracaso con medidas muy concretas, y en Ferraz piensan que el éxito de Zapatero dependerá de que la oferta electoral sea inmediata y creíble. EEUU despega y la UE sigue estancada.