EL MERCADO DE LA CORTE
05 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.El PP no quiere hablar con Zapatero, al que desprecia como interlocutor, remitiéndole a que arregle sus presuntos problemas internos. Es cierto que Rajoy todavía no ejerce, y que Ana Mato es la genuina representante del estilo Aznar-Arenas, pero no presagia nada bueno este rechazo con cajas destempladas a inaugurar un «tiempo nuevo», una vez que el propio Presidente del Gobierno ha reconocido que deja todo el campo libre, dentro del PP, al candidato Rajoy. El duelo de portavoces, Mato-Chacón, dará grandes titulares. De Parga La meta del nuevo Gobierno es la defensa del llamado «modelo constitucional», que los nacionalistas, vascos, catalanes o gallegos, consideran un tránsito hacia mayores cotas de independencia en sus regiones. Es a ellos a los que deberían de referirse explícitamente los líderes del PP, ya que ni el PSOE ni Maragall cuestionan la Constitución; al revés, tratan de vigorizarla veinticinco años después. El intérprete de la Carta Magna es el Tribunal Constitucional, cuyo presidente no considera inoportuna la propuesta del PSC. Religión forzosa Incluso el presidente del Senado, Juan José Lucas, ha salido en defensa de la propuesta maragalliana de euroregión mediterránea, señalando que él también propugnó una colaboración transfronteriza desde Castilla y León con Portugal. La inclusión de la asignatura de Religión como obligatoria puede generar más anticlericalismo que otra cosa. Por mucho que se diga que los escolares van a estudiar el fenómeno religioso en su conjunto, lo cierto es que las referencias al catolicismo son mayoritarias. Los estudiantes juzgarán.