EL MERCADO DE LA CORTE
29 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Si la Justicia acompañara el dedazo de Aznar, el sucesor habría de ser Rato. Si bien Gallardón tiene más legitimidad electoral, lo cierto es que el principal activo que puede aportar Aznar a su pequeña historia presidencial es el pulso económico que ha llevado a España a tasas de crecimiento y de empleo relevantes. Mayor Oreja fue una imagen edificada sobre la manipulación política del terrorismo que todos condenamos, y Rajoy ha cimentado su fama en la ausencia de ideas propias que compensa con inigualable disciplina a su jefe de La Moncloa. Democracia interna La precipitación de Aznar proclamando su sucesor anula cualquier atisbo de proceso democrático en la elección del candidato. Ya se sabía que ni los dirigentes ni las bases del partido iban a demandar un proceso de primarias, pero al menos las consultas que anunció Aznar hace unas semanas habrían dado una coartada a la falta de democracia interna del principal partido español. Superada la etapa Fraga-Aznar, el PP tendrá que afrontar un duro camino para homologar su peculiar sistema de cúpula e hiperliderazgo con el resto de la derecha europea. El PP por delante Se engañaría Zapatero pensando que los españoles no prefieren un gobierno continuista, pero tampoco es fiable la previsión demoscópica. Hay gérmen para un cambio en 2004 como desvela el CIS: la percepción de la situación económica es regular y también suspende la coyuntura política. Aznar no logra el aprobado ni de despedida. Zapatero le supera en aceptación. El PSOE gana al PP en intención directa de voto. El mensaje ciudadano al PSOE es sudar la camiseta. Agosto ha sido un mes en blanco para un partido que no debería perder una sola oportunidad.