¿Erotismo o pornografía?

La Voz

ESPAÑA

Madrid, Madrid, Madrid La Fura dels Baus aterriza en la capital con su peculiar visión de un clásico de Sade

25 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Tras su escandaloso paso por escenarios barceloneses y londinenses, el último montaje de los siempre polémicos La Fura dels Baus llega el próximo 11 de septiembre a la capital. Bajo el explícito nombre de XXX, el grupo catalán se atreve a revisar libremente un clásico del Marqués de Sade, La filosofía en el tocador. La sombra del depravado aristócrata y el propio título del espéctaculo dejan pocas dudas respecto a su temática, que, en efecto, juguetea peligrosamente con los límites entre lo meramente erótico y lo abiertamente pornográfico. La obra sitúa en nuestros días el perverso relato de iniciación sexual escrito por Sade en 1795. La inocente Eugénie, encarnada por Sonia Segura, se adentra por los oscuros caminos de la fantasía de la mano de tres libertinos: Dolmancé, una especie de alter ego del depravado marqués al que da vida Pedro Gutiérrez; Madame Lula, la porno star retirada que interpreta Teresa Vallejo; y Giovanni, su incestuoso hermano, al que encarna el actor Pau Gómez. El montaje, dirigido por Alex Ollé y Carlos Padrissa, no escatima en desnudos y limita su escenografía a una pantalla gigante y un tocador. La música que envuelve al cuarteto de actores corre a cargo de artistas como Elesbaan, Fangoria, Najwa, Sexy Sadie o Xpansul. A partir del 11 de septiembre, el público que asista a las representaciones de XXX en el Teatro de Madrid podrá decidir por sí mismo si el escándalo provocado en Londres por los catalanes fue exagerado. Corría el año 1990 cuando el crimen múltiple de Puerto Urraco estremeció a todo el país. Una prolongada enemistad entre dos familias, los Izquierdo y los Cabanillas, iniciada por un asunto de tierras y agravada por un romance entre dos miembros de los clanes rivales -que acabó con la muerte del novio-, desembocó en una noche sangrienta con nueve muertos y varios heridos. Y eso es mucho en un pueblo de 200 habitantes. Con El séptimo día, el cineasta Carlos Saura desempolva uno de los episodios más negros de la España profunda. La localidad segoviana de Vera de Matute es escenario, en estos días, del rodaje de las escenas más duras y sangrientas de la escalofriante matanza extremeña. Eulalia Ramón, pareja del director, es la encargada de dar vida a la madre de las dos niñas de la familia Cabanillas que perdieron la vida a manos del clan enemigo. La actriz afirma que el largometraje, basado en un guión del escritor Ray Loriga, es una historia de «venganzas, psicópatas y esquizofrenias». El Museo Thyssen-Bornemisza anda algo escaso de pintura impresionista. Eso es, al menos, lo que opina su conservador jefe, Tomás Llorens, quien ayer manifestó que, a pesar de la importancia de la colección, ésta adolece de algunos «huecos». En concreto, «debería incrementarse la presencia de Matisse», ya que el prestigioso museo sólamente posee un cuadro del célebre impresionista, que «aunque es interesante y de primera calidad, no es lo suficientemente representativo». Llorens también expresó la necesidad de reforzar la presencia de artistas como Monet, Pisarro, Renoir o Sisley en la colección. «Debemos ofrecer a nuestros visitantes una visión más rica del impresionismo, que es uno de los aspectos capitales para la historia de la pintura», afirmó el conservador, quien añadió que sólamente cubriendo estos huecos podrá equipararse la educación artística de los españoles «a la del resto de los europeos».