Terrorismo de género

| RICARDO MARTÍN |

ESPAÑA

EL MERCADO DE LA CORTE

18 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

La democracia iguala, incluye; no exige juramentos, sino convicciones. Pero cuando es tan joven como la nuestra hay una serie de fundamentos que deben de interiorizarse, desde la igualdad de sexos al respeto por las religiones o la condena de toda dictadura. El maltrato a las mujeres forma parte de una cultura machista que no se remonta ni mucho menos a la época de dominio árabe sino más bien a una dictadura demasiado próxima. Igual que con el terrorismo político, hay que forjar un pacto político y social contra el terrorismo de género. Cornudo y apaleado Las leyes actuales son estúpidas, si es que el Tribunal Supremo ha podido interpretar que tocar el trasero a una empleada no es causa de despido. Habrá que cambiar las Normas, como señalan las juristas Ana María Ruiz-Tagle o Ana María Pérez del Campo. El impulso de la sociedad española, a partir de la Transición, no debería frenarse, aunque viendo la cartelera madrileña ( Aniceto se divorcia , Cornudo, apaleado y satisfecho o La Faroles ) percibamos una inexplicable vuelta al pasado. El efecto Gallardón no se ve por ninguna parte. Incendios Cada vez es más palpable que las sociedades norteamericana y británica acabarán sacándonos de la guerra de Irak. La ciudadanía española, en tanto, sigue embotada, carente de reflejos, a pesar de la reiteración de PSOE e IU en pedir responsabilidades políticas a Aznar. Igual que en el Prestige , en que Francia cuestiona la actuación del Gobierno mientras el Fiscal General del Estado blinda al Ejecutivo de cualquier responsabilidad. Javier Arenas tiene que apagar un incendio del PP en Almería y otro que ya ha prendido Cataluña.