Un hombre, un dedo

| RICARDO MARTÍN |

ESPAÑA

EL MERCADO DE LA CORTE

14 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

El PP, como su predecesora, AP, son fuerzas políticas de «vértice», en que el «dedo» del presidente-líder, primero Fraga, luego Aznar, más un reducido grupo de personas influyentes, deciden los destinos del partido. Ana Botella, con una simple declaración, ha frenado en seco la carrera sucesoria de Ruiz-Gallardón, probablemente el candidato preferido de los votantes del PP. Suárez Illana se va de la política igual que llegó: digitalmente. Por fin, el Gobernador del BE reconoce que el crecimiento de España se basa en la construcción. Democracia endeble El PSOE, a diferencia del PP, tiene una tradición basista y democrática. Si el sistema de democracia interna sirviera para mejorar la calidad de la representación política, el modelo se justificaría, pero se ha demostrado muy vulnerable a los intereses ajenos a la Democracia. Los síntomas detectados en los últimos quince años, incluso tras la implantación de las primarias, obligan al PSOE a rectificar su funcionamiento interno. Es preferible un sistema más presidencialista a los equilibrios basados en las complicidades. Cómplices en la FSM El Cargar sobre José Blanco las responsabilidades de lo ocurrido con Tamayo y Sáez está en el guión de un PP inmisericorde con sus adversarios. Pero las acusaciones de los dirigentes históricos de la Federación Madrileña, que siempre han echado tierra sobre la corrupción latente en el socialismo madrileño, son desleales y sospechosas. El PP suele encontrar aliados inesperados en la izquierda para hacerse con el poder, casi nunca al contrario. Ahora lo que toca es que PSOE e IU hagan lo posible por restaurar la legitimidad del 25-M.