Arteta recupera todo su esplendor

Marina de Miguel MADRID

ESPAÑA

BBVA

El BBVA restaura los frescos del pintor bilbaíno de la rotonda de su mítico edificio de la calle Alcalá

01 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Coronado por las férreas cuadrigas que despuntan el cielo de Madrid y que nunca fueron doradas, el edificio diseñado por Ricardo Bastida a comienzos del siglo 20 alberga otra gran joya del arte español: las pinturas murales que realizó el bilbaíno Aurelio Arteta para la rotonda del palacete. Continuando con su labor de conservación del patrimonio histórico, la fundación BBVA, entidad que ocupa este histórico enclave, ha emprendido una intensa labor de restauración de las pinturas que ha supuesto tres meses de intenso trabajo y cerca de 318.000 euros. Seguidor de las corrientes extranjeras de su tiempo, Arteta realizó a lo largo de toda su vida numerosos viajes al extranjero. En 1921 viajó a Italia para aprender la técnica de la pintura al fresco y comenzó a trabajar en los bocetos y dibujos preparatorios de El esfuerzo, doce pinturas murales inspiradas en el poema de Verhaeren, L'Effort , para el edificio que estaba construyendo su gran amigo Ricardo Bastida. El ciclo decorativo, que ahora ha recuperado todo su esplendor, está compuesto por doce escenas: El trabajo intelectual ; El sembrador ; La recolección ; Las cargadoras del muelle ; Los descargadorses ; El astillero ; La Fundición ; El ferrocarril ; La arribada del pesquero ; Pescadores en el muelle ; La mina  y La Artes . En todos se incluyen algunas estrofas del poema. Artista minucioso, Arteta investigó las materias de la obra, y aplicó técnicas en consonancia con la pintura al óleo. En ese tiempo, Juan de la Encina, amigo y crítico de arte, citó las opiniones del bilbaíno en el periódico La Voz : «Los viejos maestros tenían sus trucos, sus recetas, sus combinaciones, que les facilitaban su labor. Eran estupendos oficiales de mano. Nosotros, los modernos no sabemos nuestro oficio y necesitamos nuestro y necesitamos aprenderlo día a día. La empresa es dura : hacerse con la técnica del fresco es casi comenzar el oficio de pintor». Gracias a la restauración, realizada por la empresa ROA, y coordinada por el asesor técnico a la Dirección de Patrimonio Histórico Artístico Español, Antonio Sánchez Barriga, han podido constatarse características empleadas por el maestro. Los morteros son muy porosos con arena de grano muy rica en cuarzo, por lo que se puede observar que la textura es granulosa y desigual. Tal como apuntaron los organizadores, la búsqueda de estas texturas le proporcionó una gran satisfacción por el parecido en el acabado a los grandes maestros italianos, a los que tanto admiraba. También destacaron la gran destreza del artista que, con una paleta de colores fríos compuestos por siete tonos, logró resplandecer la fuerza de su estilo en uno de los momentos más importantes de su vida y disimular las dificultades de la pintura al fresco con motivos decorativos. Sin embargo, el hallazgo más importante es que, aunque comenzaba la pintura con un esbozo con pigmentos de al agua sobre mortero de cal y arena recientemente aplicado -forma tradicional de la pintura al fresco- los acabados definitivos los hacía al temple a la caseína. Lo que requería un trabajo más cuidadoso por parte del equipo restaurador, pues esta técnica es mucho más delicada. Junto a la rehabilitación de este mural, que se extiende a lo largo de 80 metros, se recuperó la vidriera creada por la empresa Maumenjean Hermanos, fundada en 1860, que logró que la vidriera se consolidara como uno de los elementos predilectos a la hora de decorar los edificios más emblemáticos del Madrid de los años 20, como El Casino.