Artistas por unas horas en el Marco

Xulio Vázquez VIGO

ESPAÑA

M. MORALEJO

Más de mil personas pintaron y expusieron ayer en la galería viguesa de Arte Contemporánea

18 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?l «Cadáver exquisito», que propuso ayer como actividad el Marco (Museo de Arte Contemporánea de Vigo), contó con la participación de 1.200 personas, según los organizadores, para celebrar el Día Internacional de los Museos. Simplemente se trataba de pintar, de convertirse en artista por unas horas, de disponer de ese minuto de gloria que tiene asignado cada ser humano. El Marco quiso que fuese ayer un día de puertas abiertas para invitar a los vigueses a que participasen en un espacio de convivencia creativa y nada mejor que poner en práctica un invento de André Bretón y sus amigos poetas y pintores del movimiento surrealista, en el París de los años veinte, basado en un antiguo juego de salón, consistente en pintar o escribir sobre un rollo de papel lo que a cada cual se le ocurra, además sin saber lo que han hecho los otros participantes, obteniendo como resultado final «un dibujo un poco monstruoso, debido a la falta de conexión en las ideas de los participantes», en palabras de la directora del Marco, Carlota Álvarez Basso. Adquirir el hábito Asimismo, se mostró muy satisfecha por llevar a cabo esta actividad y por la gran acogida que ha tenido. «Fue como acudir al metro en hora punta, porque, aunque tenemos actividades los domingos, nunca había acudido tanta gente. Lo fundamental es que adquieran el hábito de visitar los museos», afirmó la presidenta. Basso sólo lamenta que no pudiese llevar a la práctica su segunda idea, «inspirada en el artista Christo, porque con todas esas pinturas queríamos empapelar el museo por fuera, pero la lluvia no nos lo ha permitido». Desde la hora de apertura (11.30 horas), fueron llegando al Marco jóvenes y mayores, pero, sobre todo, niños y, en la mayoría de los casos acompañados por sus padres. La inspiración no tiene límites y no había más que echarle un vistazo a las obras que crearon estos improvisados artistas. Pájaros, árboles, casas, medusas, ovejitas, flores, banderas... En fin, lo que a cada cual se le iba ocurriendo en ese momento y que quedó plasmado en papel de estraza, utilizando como único elemento ceras de distintos colores. Casi agotan dos rollos de 500 metros cuadrados cada uno, que iban cortando en trozos de tres o cuatro metros los monitores que cooperaron en esta actividad. También hubo quien se limitó a escribir alguna frase como «Marta te quiero o viva el arte». Otro autor se limitó a escribir «vendo piso», aunque no dejó más señas sobre el papel. Incluso hubo quien resumió todo su sentir en la palabra «paz». Un cordobés, afincado en Vigo desde hace tiempo, pintó en apenas veinte minutos un paisaje. «Es de Galicia, pero no tengo ceras blancas, para darle un tono invernal», dijo, esbozando una sonrisa. Todas las obras fueron expuestas en el vestíbulo y las escaleras del museo vigués.