Aitana regresa ejerciendo de «mamma»

Gema Lendoiro madrid

ESPAÑA

JUAN LÁZARO

? Guapa como siempre, delgada como nunca, Aitana Sánchez Gijón reapareció ayer en Madrid para hablar de la última película en la que tiene un papel secundario, aunque no por ello menos importante. No tengo miedo, de Gabrielle Salvatore, que participó en la última Berlinale, cuenta una historia a medio camino entre thriller psicológico y película costumbrista. Esta es su primera incursión en el cine tras su reciente maternidad: «Tenía una deuda muy importante con una producción italiana, como sabéis he rodado en inglés y francés y todavía no lo había hecho en mi segunda lengua, que es el italiano», comentó la actriz. En la película, Aitana interpreta el papel de madre del protagonista, Michele, un niño de diez años que descubre en una casa abandonada a otro niño de su misma edad encerrado en un agujero. Michele empieza a desmoronarse y a traspasar la delgada línea que existe entre la infancia y el pensamiento adulto, ya que a medida que avanza la película descubrirá el verdadero alcance de la crueldad de los mayores, en este caso, en el mundo de sus padres, por los que por un lado siente la necesidad de respetarlos, aunque por otro, en su instinto primario, despliega toda su solidaridad. «Mi papel es de una mujer de alpargata y delantal, desgreñada y sudorosa, carnal, visceral y primaria. Una mujer de campo muy bien dibujada, con momentos de gran tenura, pero también de una gran fiereza si se trata de defender a sus hijos», declaró la intérprete. La historia transcurre en el año 1978 en el sur de Italia e inventa un hecho basado en una moda de la época: secuestrar hijos de industriales ricos del norte.