Cientos de personas asistieron a la «VI Noche de Max Estrella», organizada por El Círculo de Bellas Artes
23 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?taviados con las mejores galas de ánimo y espíritu, cientos de cofrades se dispusieron a quemar las calles del Madrid vetusto y castizo para homenajear al genial Valle-Inclán . Ayer, Max Estrella y Don Latino, más vivos que nunca, desafiaron a un tiempo juguetón para recordar la odisea de Luces de Bohemia, pero esta vez acompañados por mujeres de bandera que cantaron las cuarenta a muchos. s. Tras ser testigos, con Elvira Lind o e Itziar de Francisc o a la cabeza, del duelo que Valle Inclán mantuvo en el Café Colón, los asistentes acabaron en Gobernación, Casa de Correos, donde les esperaba Alicia Moren . Bajo los efectos de los espejos del callejón del Gato y descansar en el Corral del Príncipe con Dulce Chacó n, alegraron la velada a otro insigne manco, Cervantes, algo aburrido ante el Congreso de las Españas. Carmen Alborc h le dio un poco de paliqu e. En apenas diez minutos, los peregrinos escaparon a México, a su embajada, y tras reponer fuerzas con las delicias de este país, se refugiaron en la casa de Minerva, el Círculo de Bellas Artes, donde la diversión continuó gracias a Karola Eskarol a. A la hora bruja , Ainhoa Amestoy despidió a los bohemios, recordándoles la cita del próximo añ o. El director bilbaíno Pedro Olea, un referente del cine tradicional y académico en España, se ha pasado en su última película, Tiempo de Tormenta, a un lenguaje más moderno. Su filme, que se inaugura mañana en el sexto Festival de Málaga, habla de la adicción amorosa y de las rupturas sentimentales, «de ese momento en que uno está en carne viva intentando desengancharse de un amor y... enganchándose a otro, porque ésta es una historia sin fin», explica el realizador. Olea contrató a dos guionistas jóvenes, Joaquín Górriz y Miguel Ángel Fernández, para conseguir «un tema actual, visto con una estructura y un enfoque moderno». Ha mudado su registro habitual, pero ha apostado, sin embargo, por caras fetiche de la industria nacional. Jorge Sanz y Maribel Verdú, y Darío Grandinetti y María Barranco ponen voz y rostro a dos parejas que coinciden en un restaurante y que, años después, vuelven a reencontrarse, ésta vez en las urgencias de un hospital, en un momento en el que ambas parejas intentan salvar unas relaciones amorosas malheridas. «Quería actores cercanos, no de método, populares y queridos», concluye el director. Los chicos de Un paso adelante siguen con su exitosa carrera como cantantes. Lo que comenzó como un argumento de ficción se ha convertido ya en una triunfal realidad, con grandes hits comerciales como Morenita o Sámbame. Los integrantes del grupo Upa Dance, Miguel Ángel Muñoz, Mónica Cruz, Beatriz Luengo y Pablo Puyol, presentaron ayer su gira por 25 ciudades, que comenzará el 17 de mayo.