EL MERCADO DE LA CORTE
26 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.El PP no acaba de acostumbrarse a las incomodidades de la Democracia, a la reacción airada de sectores de ciudadanos contra el partido que sustenta al Gobierno que ha implicado a España en la guerra. Aún quedan restos en los muros de media España de las agresivas campañas «anónimas» con insultos al PSOE del tenor de «PSOE=Gal=asesinos», «Corrupsoe», «PSV, ¿dónde está mi casa?; PSOE, corrupto». En la campaña de la OTAN, miles de estudiantes de Escuelas Técnicas alteraban el orden en los mítines del PSOE por motivos académicos. Victimismo El PSOE sólo recurrió a las fuerzas de seguridad cuando se produjeron agresiones físicas o conatos de linchamiento. Ése es el límite tolerable. En cuanto a las manifestaciones verbales o gestuales son expresiones democráticas, allá donde se produzcan, máxime cuando la opinión pública respalda abrumadoramente el argumento de la protesta. El PP ha adoptado una línea radical: limitar el número de actos públicos, reiterar su apoyo a la guerra y endurecer la política de orden público. Además de confiar en que el victimismo movilice a su electorado. Héroes iraquíes Los iraquíes que corren para proveerse con la escasa ayuda humanitaria no tienen tiempo de cantar el «Dios salve a la Reina», y tal como nos muestra la televisión Aljazeera, una ventana de libertad, la indignación del pueblo va en aumento conforme avanza la invasión angloamericana. Los soldados iraquíes están comportándose con dosis admirables de heroísmo, frente a los lustrosos ejércitos aliados. Como era de esperar, EE.UU. no quiere compartir el botín ni con el Reino Unido. Para qué hablar de lo que le tocará a España.