? ?Aunque parezca mentira, es un libro sobre el triunfo del amor y de los seres humanos». Con estas palabras, Antonio Gala presentó ayer El dueño de la herida (Editorial Planeta), 38 historias en las que expresa las mil caras que tiene este «milagro infinito». Condicionado por el «ritmo urgente» que caracteriza a la sociedad actual, ha preferido el relato corto e ir directamente a la esencia, aunque algunas de las escenas podían desarrollarse en una novela. «El amor es un sentimiento impetuoso que lucha frente a lo que le rodea por realizarse», confesó el escritor para quien todo lo importante es «efímero». Tal como refleja en algunos de los episodios, como Terapia del corazón o Tortilla de patata con cebolla, para Gala el matrimonio no asegura su duración, sino que se trata de una «útil garantía de higiene social». «Ecritor por destino y no por vocación», como a él le gusta definirse, tiene como principales colaboradores el silencio y la soledad. Sin embargo, sabe que cada lector lee un libro diferente, según sus gustos, nivel cultural o inquietudes. «Invito a que cada uno escriba su nombre debajo del mío como si fuera el último colaborador», animó el escritor. Para concluir la presentación no pudo evitar pronunciarse en contra de la guerra, indicando que está motivada por la sin razón humana.