«Los españoles del Imperio ya se oponían a la guerra»

Enrique Clementemadrid

ESPAÑA

RAQUEL P. VIECO

El hispanista acaba de publicar una obra en la que resalta que la España imperial sólo fue posible gracias a la contribución de los extranjeros

25 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Henry Kamen es un autor riguroso y polémico como ha demostrado en obras como Felipe de España (1997) y La Inquisición española: una revisión histórica (1999). Ahora acaba de publicar Imperio. La forja de España como potencia mundial (Aguilar), una obra también desmitificadora en la que sostiene que Castilla, un país pequeño, atrasado, poco poblado y aislado de Europa creó su vasto imperio sólo gracias a la cooperación de extranjeros: portugueses, italianos, chinos, aztecas, flamencos o incas. «El Imperio español fue una empresa globalizada. Hablar del imperio como si fuera la proyección de un solo país es una equivocación», afirma el hispanista nacido en Rangún (Birmania). «Ningún imperio puede existir sin aliados o sin colaboradores. Países Bajos e Italia fueron los principales de España», concluye. -¿ Los españoles ya estaban en contra de la guerra en la época del Imperio? -¿Todo imperio por definición es malo? -No, no es ni bueno ni malo. Según la definición que doy en el libro, el imperio no es una cuestión de dominación o de represión, sino de colaboración. El imperio español no se basa en conquistas. Felipe II no conquistó ningún país. Los que toman parte en la aventura del imperio lo hacen porque sacan alguna ganancia. Por ejemplo, todas las facturas de los ejércitos españoles fueron pagadas por los italianos, porque obtuvieron con sus préstamos la plata de las Américas. -También resalta la participación de extranjeros en el Ejército español. -En el Ejército español sirvieron según los tiempos entre el 60 y el 90% de extranjeros, atraídos por el sueldo. Los únicos que querían servir en el exterior eran los castellanos, que eran pocos, no los aragoneses, ni los catalanes. Castilla sólo podía montar un plan imperial con la ayuda de los demás. En la batalla de San Quintín, por ejemplo, sólo lucharon un 10% de españoles; en Lepanto, igual. -¿Qué tienen que ver el Imperio español y el estadounidense actual? -Todos los imperios después de los romanos se parecen muchísimo, tienen la misma dinámica. La diferencia es que EEUU era y es el país más rico del planeta. En cambio, España era uno de los paises más pobres. -¿Es inevitable que todo imperio suscite odio? -Siempre. Los españoles eran rechazados y odiados por envidia y por los inevitables conflictos que se crean al haber tantos intereses en juego. -Usted destaca como rasgo muy negativo la dificultad de los españoles para aprender idiomas. -Hoy por ejemplo EE.UU. tiene un problema de comunicación porque pocos americanos hablan árabe. Algunos españoles tenían conocimiento de italiano, pero de los demás idiomas nada en absoluto. No podían contactar con el otro. -Todo imperio necesita tener su enemigo, como EE.UU. tuvo al comunismo y ahora a los terroristas islámicos y a Irak. ¿Cuál fue el enemigo de España? -El enemigo durante toda la historia imperial hasta el siglo XIX es el musulmán. Es irónico que España siempre pretende ser amigo de los árabes cuando su gran enemigo siempre han sido los árabes. -¿Aparte de Castilla, qué papel jugaron otras regiones españolas en el Imperio? -Aragón, muy poco. Los más importantes fueron los vascos, porque controlaban casi la totalidad del comercio atlántico y por sus conocimiento marítimos.