Joseba Pagazaurtundua, de baja laboral a causa de la persecución aberzale, recibió tres disparos -El terrorista esperó a su víctima en el local tomando una consumición
08 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.ETA asesinó ayer al jefe de la policía municipal de Andoain, Joseba Pagazaurtundua. Un pistolero de la organización terrorista le descerrajó tres tiros mientras desayunaba en un bar. Uno de los disparos le alcanzó de lleno en la cabeza y otros dos en el cuerpo. Trasladado al Hospital Donostia de San Sebastián, su estado fue calificado como «extremadamente grave», y poco después de las siete de la tarde falleció. El sargento Pagazaurtundua era objetivo habitual de la ira del entorno etarra, por lo que había pedido la baja laboral. Aún así, realizaba su vida sin contar con escolta alguna. Su condición de guardia municipal le permitía llevar pistola, pero ayer no la usó. En torno a las nueve y media de la mañana entró en el bar Daytona, sito en el número 27 de la calle Agustín Leiza de Andoain, y allí estuvo los últimos veinticinco minutos de su vida, sentado en una de las mesas del local «tomándose un cortado y leyendo el periódico, como todos los días», según el testimonio de uno de los clientes habituales del establecimiento. Según las primeras hipótesis policiales, su asesino ya estaba en el bar, degustando un café en la barra y esperando el momento propicio para cometer el crimen. A las 9.55 decidió que había llegado la hora. Pagó su consumición y se dirigió hacia la mesa que ocupaba el sargento. Sin vacilar, de frente aunque escorado a su izquierda, y a corta distancia, le descerrajó varios disparos. Según uno de los testigos, «fueron claramente tres», aunque los agentes de la Ertzaintza que registraron el local encontraron cuatro casquillos de bala, lo que indica que el asesino falló uno de los disparos. El cuerpo del agente se desplomó sin violencia sobre la mesa y su cabeza cayó sobre el periódico que leía. Los primeros que se acercaron a él le dieron por muerto. Pero Pagazaurtundua recobró el pulso y llegó a las once de la mañana al hospital con vida gracias a la respiración asistida. El terrorista que cometió el atentado huyó del bar a toda velocidad. En la calle le esperaba un coche con el motor encendido y al menos una persona en su interior, al volante. El vehículo, según los testigos, emprendió una rápida fuga en dirección a Pamplona, aunque los expertos piensan que no llegó a la capital foral.