DESDE EL CENTRO
16 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.SI ALGÚN día se escribe la memoria de los ocho años de gobierno de Ruiz-Gallardón en la Comunidad de Madrid, habrá que hacerse capítulo especial de la Institución Ferial de Madrid (Ifema) y el decisivo papel que ha tenido y que está teniendo en el despegue socioeconómico de la región. Las cifras que resumen su actividad durante el pasado año, de las que no es la menor los más de quince millones de euros de beneficios, hablan por sí mismas y sitúan en el lugar que les corresponde a la junta rectora, que preside del alcalde de Madrid, al comité ejecutivo, con Fernández Tapias al frente, y, sobre todo, al director general, que comanda un equipo de gestión capaz de ponerle el signo más a cualquier porcentaje de todas las variables de una institución ferial: número de visitantes, millones de metros cuadrados netos de exposición, creación de puestos de trabajo, plazas hoteleras, etcétera, hasta situar a Ifema como sexto organizador europeo de ferias. Sólo con estos resultados puede entenderse que Ifema haya quedado al margen de cualquier pendencia política, cuando se trata de la «joya» de Madrid por su capacidad de generación de riqueza en todos los sentidos. Fermín Lucas, ingeniero aeronáutico, comanda, como director general, una «tripulación» de 400 trabajadores de plantilla, que mantienen un reto en cada una del medio centenar de ferias que acude a IFEMA cada año. Si para colmo los beneficios obtenidos se reinvierten en las mejoras (50.000 metros cuadrados en dos pabellones fueron sumados el año pasado al recinto), Ifema se ha convertido en la gran locomotora que tira del tren de la economía madrileña.