«Las noticias contra el poder nunca pueden ser ocultadas»

Gema Lendoiro MADRID

ESPAÑA

BENITO ORDÓÑEZ

Para este informador, la televisión de hoy día no pasa por un buen momento, porque cree que no hay paciencia para aguantar programas que arrancan con baja audiencia

21 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Los telespectadores lo conocieron a través de los informativos de Telecinco, desde donde nos contaba las noticias de una manera clara y más fácil, introduciendo un lenguaje conciso. Un día decidió que necesitaba cambiar de aires y se marchó a los programas de las mañanas en Antena 3. Aquello duró poco y ahora ha recalado en Telemadrid, donde presenta los lunes, Todo Madrid , un espacio de reportajes de interés general. -¿Cómo ve la televisión de hoy en día? -Es una pregunta muy difícil de contestar, pero te diría que la veo demasiado desquiciada, hay demasiada presión, persiguen demasiado las audiencias. Y sobre todo faltan dos cosas fundamentales, paciencia y valor por parte de los gestores, e ideas por parte de quienes la hacemos, donde me incluyo. Estamos demasiado pendientes de las audiencias y no se dejan madurar los proyectos. -Esto en cuanto a la programación en general, pero ¿cómo está el nivel de los informativos? -Creo que siguen en la línea de siempre, dando una información de calidad, unos mejores que otros lógicamente, pero en general hay un esfuerzo por parte de la televisión de hacer las cosas bien. Hay presiones del poder, unos resisten mejor que otros. -¿Cómo cree que han tratado los medios la tragedia del Prestige? -Es muy curioso ver cómo cambian las cosas según el medio. Yo por ejemplo todavía no he oído decir en la TVG las palabras marea negra . No digo que no se esté informando bien, pero me sorprende ese hecho. Lo que está pasando en Galicia es desolador y los medios en general lo están cubriendo bien, pero hay algunos que están cayendo en la tentación de suavizar las cosas. -¿A estas alturas de su profesión se casaría con alguien? -Yo creo que no, soy un profesional, si tengo mejores condiciones económicas claro que me cambio, pero nunca en contra de mis principios. Además, yo valoro mucho estar a gusto y hacer un poco lo que quiero. -¿Ocultaría por alguna razón una información importante? -Sí. No me considero un fundamentalista de la información periodística. Hago periodismo y cuento las cosas, pero si dar una noticia va a suponer un daño para un colectivo mayor que la importancia de la noticia en sí, no lo haría. Y no hablo de los políticos, porque contra al poder hay que contarlo todo. -¿Qué momento como informador recuerda con mayor tensión? -Hay dos momentos. Uno fue cuando tuve que dar la noticia del asesinato de Miguel Ángel Blanco. Lo pasé mal, yo me emociono pero normalmente me controlo, sin embargo en aquella ocasión no pude, me dolió mucho aquella muerte, y la conté como me imaginé que la estaba recibiendo la gente. Y otro momento que no olvidaré fue mi primer informativo en televisión, que fue con Monserrat Domínguez. Cuando terminó no podía mover las piernas del asiento. -¿Se ha quedado alguna vez en blanco? -Muchas veces. -¿Y cómo se soluciona eso? -Lo que hay que hacer reconocerlo ante los espectadores, que al mostrarte humano te sienten más cerca. -¿En qué se diferencia un periodista malo de uno bueno? -Supongo que el malo se conforma con cualquier cosa con tal de salir y cede a las presiones. El bueno tiene que tener mala leche y olfato y sobre todo no creerse nada. -¿Qué el parece que retiren «Caiga quien Caiga»? -Parafraseando a Wyoming es una gran pérdida para la humanidad. En serio, creo que es un programa de culto que no se ha respetado. La televisión no está precisamente sobrada de programas como este. No sé si hay algo detrás, desde luego lo que sé es que no está agotado. Funciona más la tía sin cerebro y con unas enormes tetas.