El caos de las ambulancias sigue

La Voz

ESPAÑA

El caos en la sanidad no afecta sólo a los hospitales. El traslado de pacientes a los centros es un problema en sí mismo. La Unión Temporal de Empresas que tiene adjudicado el servicio ha vivido este año una huelga, que llevó al caos a los enfermos, pero los problemas siguen sin resolverse. Un anciano de 78 años que se rompió la cadera en su domicilio tuvo que aguardar el martes cuatro horas y media a que llegara una ambulancia solicitada al 061, según denunció su hija, María Luisa Montero, totalmente indignada. Un portavoz del SUMMA 061 confirmó que el anciano pidió la ambulancia a las 21.47 horas y que hasta las 2.09 de la madrugada la empresa privada que opera con las ambulancias no le confirmó que el vehículo había sido enviado al domicilio del anciano, en la calle Francisco Cobo, en Tetuán. La actuación del SUMMA 061, dependiente de la Comunidad de Madrid, según el citado portavoz, «fue correcta» porque dio aviso inmediatamente a CGS (la unión temporal de empresas que gestiona el servicio de ambulancias) para que enviaran una ambulancia convencional. El anciano, José Antonio Montero Raserón, de 78 años, ingresó a las tres de la madrugada en el hospital La Paz, donde se le diagnosticó rotura de cadera y está ingresado a la espera de ser operado. «Mi padre estuvo mucho tiempo tirado en el suelo, con muchos dolores, hasta que llegamos nosotros a su casa y pudimos sentarle en una silla», denunció María Luisa Montero. La familia está muy enfadada y ha anunciado que denunciará el caso «donde haga falta», aunque lo primero será recurrir a la Defensora del Paciente de la Comunidad de Madrid, Margarita Retuerto, recién nombrada. El portavoz del SUMMA-061 subrayó que su servicio ha actuado correctamente porque un facultativo, después de escuchar al accidentado por teléfono, reclamó la citada ambulancia al centro coordinador de CGS, pero eludió asumir la responsabilidad de la Unión Temporal de Empresas que tiene adjudicado este servicio. Según el portavoz del SUMMA 061, la Comunidad de Madrid dispone de treinta ambulancias para urgencias, todas ellas gestionadas por CGS, ya que el SUMMA no dispone de ambulancias convencionales. Lo único cierto es que los conductores de las ambulancias desvelaron en su protesta las penosas condiciones de trabajo que viven cada día. En muchos casos, según narraron, se veían obligados a robar material aséptico, gasas y hasta medicamentos de los hospitales para poder atender a los enfermos durante los traslados.