Las «mezzosopranos» Denyce Graves y Beatrice Uria-Monzón protagonizan la reposición de «Carmen» en el Teatro Real
25 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Vuelve un clásico El regreso de la ópera Carmen al Teatro Real de Madrid es una gran noticia para los aficionados a la lírica. Sobre todo, teniendo en cuenta que en el montaje participan dos de los mejores mezzosopranos de la actualidad: la estadounidense Denyce Graves, una de las grandes estrellas del célebre Metropolitan de Nueva York, y Beatrice Uria-Monzón, francesa de origen español que se ha puesto en más de 200 ocasiones en la piel de la ficticia cigarrera sevillana, aunque esta vez el privilegio le corresponde a la Graves. La obra se estrenará en el coliseo el próximo 5 de diciembre, bajo dirección escénica de Emilio Sagi y musical de Alain Lombard. La reposición de Carmen (estrenada en el Real con gran éxito hace cuatro años) supondrá también el debut en este escenario de Isabel Rey (como Micaela) y de la joven Virginia Tola. Redescubrir el arte El Museo del Prado exhibe de nuevo, desde ayer, una de sus esculturas más destacadas, la Apoteosis de Claudio, que permanecía sometida a tareas de restauración desde hace varios años. Estos trabajos han servido para que los expertos hayan reformulado sus tesis sobre la pieza: la conclusión es que no se trataba de una exaltación del emperador, como indica su nombre, sino que se trataba de una obra funeraria. Así lo comentaron ayer, tras la colocación de la escultura en una de las salas abiertas al público, el director del museo, Miguel Zugaza, y Rafael Benjumea, director de la Fundación Marcelino Botín, que ha patrocinado la restauración. La restauración de la obra, dirigida por Silvano Bertolín, ha supuesto desmontar 136 piezas de la parte superior y otras 51 del pedestal, limpiarlas, rellenar los huecos y finalmente unirlas de nuevo. Calles «más vivas» El escritor Antonio Gómez Rufo, presidente del Círculo Literario de Madrid, reclamó ayer durante un acto de la institución que el Ayuntamiento de Madrid autorice a poner a las calles de la ciudad nombres de personajes vivos. Gómez Rufo manifestó que hay numerosas figuras de la cultura, madrileñas de nacimiento o con fuerte vinculación a la capital, con cuyos nombres se podrían bautizar vías madrileñas, como Fernando Fernán-Gómez, Luis García Berlanga, José Hierro, José Luis Sampedro, Francisco Umbral o Francisco Ayala. Así, continuó el escritor, se podrían sustituir nombres de calles «dedicadas a héroes del Alcázar, a distintos mártires y a diversos generales cuyo mérito fue protagonizar acciones expresamente condenadas por el Congreso de los Diputados en fechas recientes». La vida de un filósofo El Círculo de Bellas Artes acogió ayer la presentación del libro que Javier Zamora Bonilla dedica a la figura de José Ortega y Gasset, seguramente el filósofo español más destacado del siglo XX. Zamora Bonilla desmenuza los pormenores del intelectual y del hombre en Ortega y Gasset (Plaza y Janés), en cuya presentación participaron también Juan Pablo Fusi, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense, y Fernando Lafuente, adjunto a la Presidencia de la fundación que lleva el nombre del pensador madrileño.