El líder del cinturón rojo

Paloma Abejón MADRID

ESPAÑA

JUAN MATEOS

El alcalde socialista de Fuenlabrada presentó ayer su dimisión tras 20 años en el cargo y cuatro mayorías absolutas consecutivas

25 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

José Quintana Viar es diplomado en Comercio, aunque tras 20 años en el cargo en su DNI podría constar como profesión la de alcalde de Fuenlabrada. Concejal desde 1979 en el municipio fuenlabreño, accedió a la Alcaldía en 1983 y desde entonces ha encadenado cuatro mayorías absolutas, alguna de ellas con la rúbrica de haber sido el regidor socialista más votado de España. Su respaldo popular llevaba años augurando para él puestos de más responsabilidad. De hecho, el PP denunció en las últimas municipales que Quintana sería el cartel pero que no acabaría la legislatura, como así ha sido. Político hasta la médula, y por tanto con ambiciones, tuvo sus más y sus menos con la Federación Socialista Madrileña y se llegó a especular con su candidatura a la secretaría general de dicho órgano, aunque él siempre lo negó. El PSOE siempre le puso como ejemplo de que el cinturón de Madrid era rojo, y ahora tendrá que demostrar que sin Quintana sigue siéndolo. Ayer presentó su renuncia (que ya anunció el pasado 10 mayo) y su objetivo es centrarse en su labor en el Congreso como diputado por Madrid. Parlamentario ocupado En la Cámara Baja, Quintana es vocal de la Comisión de Infraestructuras, está adscrito de la Comisión de Control Parlamentario de RTVE y es vocal de la Comisión de Cooperación Internacional para el Desarrollo. Natural de Cantabria, donde nació el 13 de abril de 1953, ha sabido compaginar su imagen de progre en una comunidad del sur de Madrid con un gobierno en mayoría. Ha sido un progre con mano de hierro. Los concejales populares de Fuenlabrada llegaron a acusarle de actitudes caciquiles y protagonizaron un encierro en el Ayuntamiento para protestar por la decisión de Quintana de retirarles los medios materiales y económicos para realizar su labor de oposición. Tras doce días de marejadilla y cuando el PP estaba a punto de hacer desfilar a sus cargos regionales por Fuenlabrada, Quintana suavizó su postura y allí no había pasado nada.