EL MERCADO DE LA CORTE
23 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Odio de dioses El endurecimiento de las leyes democráticas suele basarse en fundadas razones éticas: la defensa de la libertad y la vida en el País Vasco, por ejemplo. Paradójicamente, puede llegar a apoyarse, sin reservas éticas, una invasión unilateral cuyo objetivo confeso es rebajar el precio del barril de petróleo a 10 dólares. Para relanzar la economía de EE.?UU., Bush declarará una guerra a Irak sin reparar en el número de víctimas. Los Bush -padre e hijo- odian a Sadam Hussein. Rojas Marcos (N.Y.) advierte de que el ojo por ojo nos dejará ciegos a todos. Zapatero bajo sospecha Las familias de víctimas y supervivientes del 11-S debieran rebelarse ante el uso torticero de su desgracia. La rentabilidad política de las víctimas es una miseria moral. En España, cuando los muertos de ETA eran guardias civiles, policías y militares había entierros, mucha resignación y punto. Cuando los asesinos apuntaron a los políticos, la actitud cambió. Las víctimas pasaron a ser el eje de las políticas. Zapatero teme que el País Vasco se precipite al abismo y va en rescate del PNV, pero corre peligro de que le cuelguen el cartel de sospechoso. Gibraltar independiente El ascenso de los «verdes» alemanes y el sostenimiento de un Schroeder enfrentado al belicismo estadounidense anticipan un cambio en Europa. El temor a la inmigración ha sido instrumentalizado por los partidos conservadores, que ahora tienen que ofrecer soluciones desde sus gobiernos (Francia, España e Italia), en lugar de jugar al alquimista. El «frente» exterior se complica: Marruecos juega al tactismo con el apoyo de EE.?UU., mientras en Gibraltar se dispara el independentismo (pacífico por ahora). Londres dará cerrojazo a la cosoberanía.