El cónclave conservador finaliza bajo la imagen de unidad y con un sinfín de alabanzas a los candidatos El presidente propone traspasar las competencias a los ediles de los distritos
21 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El XXII Congreso Regional del PP finalizó ayer bajo una avalancha de fuertes críticas al PSOE, por asegurar los socialistas que va a pactar con IU para que gobierne la izquierda tras las elecciones municipales y autonómicas de mayo del 2003. Prácticamente todos los responsables políticos que intervinieron ayer hicieron referencia a este acuerdo, criticando que la coalición izquierdista sustenta el Gobierno del PNV en el País Vasco. El más explícito fue el presidente de la Comunidad, Alberto Ruiz-Gallardón, quien se preguntó en alto: «¿De verdad creéis que los madrileños quieren ser gobernados por el mismo socio político que está sustentando al Gobierno nacionalista en el País Vasco?». Estas críticas fueron compartidas posteriormente por el presidente del Gobierno, José María Aznar, el vicepresidente segundo, Rodrigo Rato, y la presidenta del Senado y candidata a la Comunidad, Esperanza Aguirre. «Son los conservadores» Ruiz-Gallardón, en su discurso como candidato a la alcaldía de Madrid, continuó arremetiendo contra la oposición, a la que volvió a acusar de «conservadora, aunque sea de izquierdas», y por «instrumentalizar» a los madrileños como un medio para llegar a La Moncloa. Y afirmó rotundo: «Cualquier socio les parece válido». El presidente regional echó mano de argumentos presentados hace unos días en el Debate del Estado de la Región. Volvió a referirse al «espíritu de rebeldía e inconformismo» que inunda a su partido para seguir llevando a cabo las reformas necesarias, «para mantener a Madrid a la cabeza de las comunidades de España». Asimismo, sacó a relucir el «contrato, que no promesas», que va a hacer con los ciudadanos en las próximas elecciones municipales. Pero como a partir de estos momentos su preocupación va a estar en la lucha por la alcaldía de Madrid, Gallardón presentó la única medida práctica y novedosa que se escuchó en la jornada de clausura del congreso, lo que llamó «la tercera descentralización». Ésta consiste en convertir «al concejal del distrito en alcalde del mismo, cercano a los ciudadanos y dotado de aquellas competencias que le permitan resolver los problemas de los vecinos allí donde se producen». Los seis discursos (Manzano, Ruiz-Gallardón, García-Escudero, Aguirre, Rato y Aznar) que compusieron la clausura del Congreso Regional del PP coincidieron en repartirse inagotables loas y alabanzas entre, especialmente, los líderes. Eso sí, añadieron que el PP tenía que «seguir trabajando» para mantener a Madrid en la élite, «gracias al impulso reformista de este partido», como resaltaron unánimemente. Eso sí, Rodrigo Rato se mostro más humano y puntualizó: «Manzano ha cambiado las cosas y, aunque es democrata cristiano, la actividad política no llega a lograr el paraíso».