Regreso al Manhattan de Lorca

Pablo Carballo redac@lavoz.es

ESPAÑA

CHEMA MOYA

El fotógrafo José Antonio Robés revisa la relación del poeta con la Gran Manzana

16 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Aquel otro Nueva York Quién le iba a decir a Federico García Lorca que, setenta años después de su intensa vivencia americana, correría más tinta que nunca alrededor de la Gran Manzana. El poeta de Granada vivió entre los años 1929 y 1930 su experiencia neoyorquina, fruto de la cual fue una de sus obras más célebres, Poeta en Nueva York. Y en ella se inspira ahora, siete décadas después, el fotógrafo José Antonio Robés, que ilustra con 80 imágenes el libro Manhattan... cita con Federico García Lorca (Lunwerg Editores). Con una parte de esas fotos se ha montado una exposición que, previo paso por el Centro Rey Juan Carlos I de la Universidad de Nueva York, llega a la Residencia de Estudiantes de Madrid: allí, en el recinto en el que Lorca post-adolescente conoció a Dalí y a Buñuel, la muestra permanecerá abierta al público hasta el día 29. «Es un Nueva York intemporal, donde en cada esquina formas parte de una historia diferente», explica Robés al referirse a las imágenes en las que reinterpreta la relación del poeta con la gran ciudad. Lorca escribió entonces algunos de sus mejores versos. Lo que no sospechaba es que, por ahora, en este Manhattan del siglo XXI apenas hay sitio para la poesía. Para no dormir No es la primera vez que Carmelo Gómez se enfrenta al papel de policía atormentado, así que ya tiene sus truquitos: pasó noches en vela para dar credibilidad al gesto demacrado del protagonista de Nos miran. La película, dirigida por el debutante Norberto López Amado, cuenta en su reparto con otros rostros familiares para el público, como los de Icíar Bollaín y Karra Elejalde, y llega este viernes a las salas comerciales. En ella, el inspector al que da vida Carmelo Gómez se enfrenta al caso más complicado de su carrera, la investigación de una serie de misterioras desapariciones que ocultan fantasmas del pasado. Mil formas de decir Lola Recordémoslo: aparte de desfilar por el papel couché, Lolita también publica discos con cierta regularidad. Lo cierto es que de los títulos de sus álbumes se desprende una mezcla preocupante de egocentrismo y falta de imaginación: a su anterior álbum, Lola, Lolita, Lola, sucede ahora Lola, Lolita, Dolores, una especie de continuación que la mantiene «en el lugar que buscaba dentro de la música». A saber cuál es. El caso es que le va bien, pues con el anterior vendió 100.000 copias y éste, que incluye sonidos de bolero, rumba y pop, tendrá seguramente su legión de acólitos.