El atentado de ETA contra la casa cuartel de la Guardia Civil en Santa Pola ha sacado a la luz una vieja polémica: ¿Tiene sentido hoy en día la existencia de las casas cuartel? En su origen, fueron concebidas para proteger los pequeños núcleos rurales de los bandoleros, muy frecuentes por aquella época, a mediados del siglo XIX. Sin embargo, diversas asociaciones creen que estas viviendas no tienen sentido en la actualidad. Argumentan el mal estado en que se encuentran muchas de ellas y la carencia de medidas de vigilancia, que las convierten en objetivo terrorista. Un informe realizado hace un año revela que la mitad de las casas cuartel presenta graves deficiencias, como condiciones insalubres, aluminosis, goteras, etc. En este sentido, el hecho más significativo se produjo hace dos semanas en la instalación de El Vendrell (Tarragona), que se vio afectada por una plaga de pulgas. Seguridad Casi ninguno de estos centros cumple las normas realativas a seguridad. En Asturias, según la AUGC, «ni uno sólo de los 53 locales aplica íntegramente lo estipulado». En Valencia, punto de mira terrorista durante el verano, sólo dos de las 35 instalaciones tienen sistema de videovigilancia. En Elche, recientemente, incluso entró un ladrón en el cuartel. José Díaz Castelo, responsable de la AUGC en A Coruña, considera que estas residencias «se mantienen por dinero, pero con lo que ganaría la Benemérita de su venta y el ahorro por no tener que remodelarlas, podrían subirnos el sueldo para facilitarnos alquilar una vivienda». Por el contrario, un agente coruñés opina que «esta medida es pan para hoy, hambre para mañana, y me parece una falta de respeto con quien gane 120.000 pesetas mensuales decir que con 180.000 no puedes alquilar un piso» y recuerda que «a nadie le obligan a vivir en la casa cuartel, que, además, resuelven la vida a muchas familias numerosas que tienen un único sueldo».