Barrer las calles

ESPAÑA

CALLEJÓN DEL GATO

10 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

HAY QUE esperar ocho meses, mientras no se celebran las elecciones municipales, para ver nuestras calles libres de delincuentes, de carteristas, de tironeros, de atracadores de farmacias y joyerías, de vendedores del top manta y de mendigos con niños de pecho en el regazo. Aznar dixit , y anuncia el fin de la puerta giratoria por donde entran y salen rateros y demás rufiane. Lo promete ante sus candidatos a las alcaldías y reconoce lo que hasta entonces negaba, que aquí y ahora, en España, existe un serio problema de seguridad ciudadana. Si un eje de la campaña que viene es la seguridad de las calles, el otro consiste en la práctica supresión del impuesto de actividades económicas para las pequeñas empresas. Esta última es una promesa fija en las campañas electorales. Aznar se comprometió con las PYMES a reducir ese impuesto surrealista. Incumplió el compromiso y ahora en vísperas de otras elecciones lo exhuma del cajón de los olvidos. La delincuencia se está profesionalizando, especializándose y convirtiéndose en una multinacional. Nunca tantas alarmas para instalar en pisos y en chalets se han vendido como en el último año y las urbanizaciones de la periferia residencial madrileña parecen instalaciones militares bunkerizadas con cámaras de televisión en circuito cerrado y guardias jurados las veinticuatro horas. Barrer las calles tiene que ser algo más que un eslogan de campaña. Hay que poner los medios necesarios, una policía suficiente y eficiente dotada de tecnología adecuada, y eso no se improvisa. Se hace constar en un apartado específico de los presupuestos generales. Y después hablamos, aunque no sea en un mitin de precampaña.