El montaje plantea el encuentro, en la cárcel, del poeta alicantino con sus «fantasmas»: Josefina, Ramón Sijé, Pablo Neruda y una misteriosa mujer.
31 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.La figura de Miguel Hernández -recogida hace unos meses en una miniserie de televisión protagonizada por Liberto Rabal y Silvia Abascal- ha servido de inspiración a Julio Salvatierra para su último montaje teatral titulado con el nombre del poeta de Orihuela. El espectáculo -que se estrena a las 21.00 en la Cuarta Pared- está dirigido por Marina Seresesky y Álvaro Lavín e interpretado por Teatro Meridional. Recorre la vida del poeta desde su adolescencia en la tierra natal, hasta su muerte en el Penal de Alicante en 1942, donde cumplía la condena por rebelión que le impuso un tribunal militar al término de la guerra civil. Sin embargo, Miguel Hernández está lejos de ser una simple recreación biográfica y «busca, -según Salvatierra-, la máxima implicación del actor y la complicidad del público para transmitirle algo de emoción, ternura y sorpresa», las mismas sensaciones que le provoca este autor. Está planteada como el encuentro de Hernández -durante sus últimos días de vida- con sus «fantasmas»: Josefina, su mujer; Ramón Sijé, amigo de la infancia; Pablo Neruda, amigo y poeta admirado; y una misteriosa mujer que tal vez conoció en Madrid. Para enriquecer la producción -la decimocuarta de esta compañía integrada por actores de diversos países y de clara vocación viajera-, Óscar Sánchez ha compuesto la música para los fragmentos de los poemas que cantan los intérpretes en la reprsentación. Además se proyectarán, a todo lo ancho y alto del ciclorama, imágenes fijas que sirven de localización geográfica y acercan al espectador al ambiente de otro tiempo y época.