La Nación en los ojos de la calle

ANTONIO PITA A CORUÑA

ESPAÑA

Los españoles confiesan su preocupación por el paro, la inmigración y el terrorismo, pero dudan de la eficacia del debate Arranca el segundo duelo Aznar-Zapatero. Los grupos políticos ya han definido su estrategia para el debate sobre el estado de la nación que hoy comienza. IU y Grupo Mixto exprimirán el «giro a la derecha» y la «involución democrática». CiU y PNV reclamarán mayores cuotas de autogobierno. El PSOE explotará la crisis del Ejecutivo y el PP subrayará los logros en la lucha contra el terrorismo y el crecimiento económico. Pero el debate también está en la calle. Paro, inmigración y terrorismo son cuestiones que preocupan a la sociedad. Obreros, inmigrantes, parados, jubilados, estudiantes... opinan aquí sobre el estado de la nación

14 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

«¿O debate? Iso é un circo, non sirve para nada». Marcos Seoane, trabajador de la construcción, no tiene mucha fe en el debate. No es el único. Un ama de casa coruñesa como Pilar Lloveres cree «que los representantes del pueblo deben reunirse cada año, pero dudo que saquen mucho en limpio». Es evidente que la sociedad española desconfía de los políticos, pero esa corriente de escepticismo no arrastra a todo el mundo. La mayoría de los consultados ve lógico y preciso que los grupos se examinen en el Congreso. Manuel Souto, estudiante de Publicidad en la Universidad San Pablo-CEU de Madrid, va más allá: «Creo que en el Debate se ve la democracia en estado puro, contando con todos los partidos estén o no en el poder». ¿España va bien? La frase más popular de José María Aznar se ha convertido en un lema para los defensores del Ejecutivo y en broma de mal gusto» para sus detractores. José Luis Martínez está en paro: «España va estupenda para el rico, pero para el pobre, peor que nunca», matiza. Manuel Souto cree que el problema es que «España va bien para algunos y debería ir bien para todos». Por edades, los más jóvenes se muestran muy críticos con la labor de Aznar. Pero la mayoría, más que apoyar al presidente, cae en el conformismo y se desinteresa de la política. «Din que España vai ben, ¿non? Eu non sei». La frase de Atalaya Barreira, estudiante de bachillerato refleja esa corriente. Entre la gente de mediana edad prima el desencanto y una aprobación moderada al PP. Es la «generación del 82». Votaron al PSOE ilusionados y ahora sólo esperan una administración eficaz, al margen de ideologías. Por último, los mayores destacan el crecimiento del nivel de vida desde la posguerra, sin valorar. El rival del presidente «No es una alternativa. Le falta carisma y personalidad. Le veo muy dependiente del partido», dice Manuel Souto sobre las posibilidades de Zapatero. Aunque la mayoría de los consultados reconoce su inteligencia, el secretario general del PSOE no sale muy bien parado en la consulta. Para Lucini Sergio Corrado, dueño del bar El Pinchito, «Zapatero va a peor. No pondría la mano en el fuego por él». José Sanlés le acusa de realizar «una política destructiva». Incluso quienes, como Lloveres, le ven como alternativa desconfían porque «todos cambian en cuanto llegan al poder».