Los autores del robo en el taller de joyería de Zaragoza eran «auténticos profesionales» que tenían todo «muy bien planeado». Así lo cree el jefe comercial de la empresa, Antonio Monge. Lo que más desconcertó a los responsables del taller fue la capacidad de los atracadores para burlar los sofisticados sistemas de seguridad. «Han inutilizado todas las conexiones con la compañía de alarmas, tanto por radio como por teléfono y móvil». Tanta era la confianza que tenía la empresa en estos dispositivos antirrobo que no disponía de vigilancia privada. La razón es que, desde que las alarmas se disparan hasta que llega la policía, no pasan más de 20 minutos, explica Antonio Monge, «tiempo insuficiente para reventar la cámara». De hecho, esto permitió capturar a otros atracadores que intentaron el mismo asalto hace menos de un año.