José María Michavila Núñez, secretario de Estado
02 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El Pacto para la Reforma de la Justicia, suscrito hace un mes entre PP y PSOE, ha sido recibido con ilusión pero también con escepticismo. José María Michavila, secretario de Estado de Justicia, está convencido de que las medidas previstas en el pacto son las adecuadas y se ha convertido en su mejor vendedor. -El ciudadano tiene una pésima imagen de la Justicia ¿cómo se puede mejorar? -Modernizar la Justicia es una obligación para los políticos y por eso se consideró que debía ser una prioridad. La imagen va a mejorar, porque no es un problema de calidad, sino de agilidad. El rediseño de la demarcación judicial permitirá, además, acercar la Justicia al ciudadano y ajustar las cargas de trabajo a un modelo más realista. -¿El objetivo final será entonces la rapidez? -El pacto sólo será eficaz si se consigue, porque las personas no pueden estar pendientes varios años de resoluciones que afectan gravemente a su vida. Para ello es necesario establecer cauces precisos. -¿Cuál es el primer paso? -Alcanzar la paz judicial y volver al espíritu constitucional, abandonado unilateralmente en 1985, en el sistema de elección del Consejo General del Poder Judicial. -¿No ha sido una concesión al acentuado corporativismo de los jueces? -Es una solución sabia, porque conjuga la legitimidad parlamentaria y la judicial. -Ustedes proclaman que la selección de los jueces se hará con criterios objetivos y rigurosos. ¿No lo era con el método actual? -El sistema ha funcionado y la preparación de nuestros jueces está por encima de la media europea, pero el proceso requiere otras medidas. -Entre los jueces existe incertidumbre al desconocer cuales serán los nuevos criterios de promoción. -Las reformas garantizan su independencia pero hay que reconocer que España es la única democracia donde sólo existe la antigüedad como único criterio de ascenso. La introducción de otros nuevos como el rendimiento y la calidad se hará con prudencia.