ANTÓN LOSADA A REVIRAVOLTA
19 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Esta sentencia no es el antídoto para el veneno que los GAL ayudaron a inocular en la conciencia de demasiados vascos. Tampoco repara el daño hecho a la política por la demagogia usada por los culpables para defenderse y parte de los acusadores para ganar lo qué no le daban las urnas. Tampoco cura el mal infligido a la conciencia civil por las manifestaciones de adhesión ante la cárcel de Guadalajara como si fuera el Palacio de Oriente. Sólo es un final aceptable para una infamia que nunca debió suceder. Queda que los condenados cumplan sus penas como marca la ley y recordar una lección que se olvida fácilmente: el terrorismo puede corromperlo todo, incluso a aquella sociedad española optimista y próspera de los ochenta; cuando no se daba por enterada si se hablaba de guerra sucia.